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BACHILLERATO POPULAR “ÑAÑAKAY” OTRA MIRADA A LA EDUCACIÓN (1ºPARTE)

Por Valeria Marchan y Florencia López

“Voces hermanadas” es un microprograma que se pasa a través del programa radial “No tan en serio” de Radio La Mosquitera los miércoles a las 21 hs. En este espacio se relatan vivencias de un grupo de mujeres que supieron entender la fuerza y el sentido de la educación a través del trabajo cooperativo, de ideas, sueños, necesidades, pluralidades y de tantas construcciones que hoy atraviesan y expanden nuestras realidades y las de los otros, como parte de un todo tangible y concreto.

Protagonistas como Verónica Galigniana, alumna y hacedora del ” bachi” cuentan de dónde viene, el ahora y hacia dónde va esta idea hecha realidad: “Es un bachillerato que nace a mediados del año 2014, de la mano de una profesora de clases de apoyo, Luciana, de un CAE llamado Puentecito de los cerrillos. La mayoría de las mujeres de los talleres no habíamos terminado el secundario, y era el sueño que la mayoría quería realizar. Luciana se encuentra con unas mujeres llamadas “Las Inapropiables”, que provenían de distintos lugares. La mayoría del barrio La Estanzuela, de grupos feministas. Y bueno empezamos juntas a pensar y repensar qué modelo de escuela queríamos, cómo la queríamos…y así de esta manera surgió el bachillerato popular Ñañakay, aprendemos tanto alumnas de profesoras como las profesoras de las alumnas. Entre todas decidimos lo que se va a implementar en la escuela. Es una escuela de educación popular donde todas tenemos voz y voto, donde todas podemos decidir y elegir. Es una escuela cortada transversalmente por el género así que vemos la historia de las mujeres, economía, ciencias naturales también desde la problemática de la mujer, la salud, y los derechos que debe tener la mujer, y que con el tiempo vamos a empezar a exigir, para que nuestros derechos no sigan siendo vulnerados. Es un bachillerato que ya lleva el tercer año, ya estamos en el año final para terminar el secundario y en estos tres años hemos trabajado con mucha gente, hemos conocido muchas otras organizaciones….el Ñañakay mismo ha surgido como una organización que se expande a otros lugares para dar talleres de género, de salud sexual y reproductiva, para dar contención a familias en situación de riesgo.”

Ñañakay significa hermandad entre mujeres y precisamente de eso se trata esta forma de aprender y enseñar, trabajando CON  la comunidad, por eso es algo más que el bachillerato. Con el correr del tiempo y de las necesidades de la comunidad, surgieron otras áreas donde el propósito de esta educación popular se transformó y su brazo solidario se expandió hacia otras necesidades formando cuadrillas de trabajo, merenderos, feria de los sábados, grupos de talleres para reflexionar sobre distintas problemáticas.

Micaela Guiñazú, también protagonista del colectivo, nos cuenta cómo funcionan las cuadrillas de trabajo: “Nuestra  cuadrilla se llama Ñañakay, nace de la articulación de la cooperativa de trabajo La Chipica con la coordinadora feminista de Mendoza y los bachilleratos populares Violeta Parra y Ñañakay. Es una articulación que se lleva a cabo para dar una mano en la coyuntura política en la que nos encontramos, que la clase baja está olvidada y totalmente degradada, donde no respetan nuestros derechos. Tomamos este recurso para apoyarnos entre nosotras, no solo económicamente sino afectivamente, y hacernos un acompañamiento para aguantar las situaciones en que nos encontramos la mayoría, que tenemos escasos recursos económicos, se nos dificulta estudiar, se nos dificultan nuestras cosas con los niños. Al principio se logra tener siete programas, que se dividen de manera igualitaria entre 12 compañeras, luego se logra ingresar más y cobran diez compañeras, que se divide entre 16. Hoy son 16 planes que se reparten entre 20 compañeras….hacemos trabajo comunitario, que en eso consiste el plan, si bien aún no nos han enviado los materiales, nosotras hemos empezado a trabajar en el jardín maternal Puentecito, que es donde funciona nuestro bachi, hemos pintado dos salas y el salón donde juegan nuestros niños, lijar, pintar. De las cuadrillas también se desprende un recurso de mercadería que se utiliza para un merendero todos los sábados.

Amanda Sánchez, miembro activa reflexiona sobre la situación económica que se está viviendo en este país: “…esta realidad genera muchos inconvenientes y sobre todo a nosotras como mujeres de la clase trabajadora, por lo tanto en algunas reuniones se tomó la decisión de formar este merendero ya que pudimos conseguir algunos recursos para hacerlo. La intención no fue solamente dar algún tipo de alimento, por asistencialismo con los niños, sino también aprovechar ese espacio de contención para brindar algunos conocimientos con respecto al género, o no sé si decir conocimiento, si no aportar con ellos las vivencias que uno tiene con respecto al género y con respecto a la situación que se está viviendo hoy en día”.

Con la mirada puesta en la conquista de ese derecho tan garantizado por un lado y tan vulnerado por otro que es el derecho a la educación, el bachillerato popular Ñañakay decontruye puentes viejos y construye nuevos con ideas claras sobre lo popular, ese verbo en el que se encuentran hoy mujeres con sensibilidad social, con voz propia, organizadas horizontalmente, hermanadas bajo un mismo propósito, y haciendo todas juntas a la par.

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