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EL TEATRO DEL OPRIMIDO

Por Marcela Farfán Recchia, Curinga del Centro de Teatro del Oprimido

(Ilustración Teresita Lavarello)

EL TEATRO DEL OPRIMIDO – TO, es una metodología que desarrolla y sistematiza Augusto Boal (un brasileño carioca) junto a diversos grupos con los que trabajó a lo largo de su vida. Este proceso se inicia durante la juventud de A. Boal a partir de su retorno al Brasil (San Pablo), después de estudiar teatro en los Estados Unidos. En su formación como actor, tanto en Brasil como en aquel país, sus referencias teatrales, sus maestros y amigas/os siempre estuvieron vinculadas/es a un hacer político, y esto, sumado al contexto en el que creció, lo llevó a desarrollar sus estudios artísticos desde una perspectiva política. En San Pablo trabaja con un grupo llamado Teatro de Arena entre la década del ‘50 y ‘60, elenco con el cual empieza a desarrollar algunas de las técnicas que luego harán parte del método, como el Teatro Periodístico, que surge ante la necesidad de seguir haciendo un arte comprometido pese a la dictadura brasileña.

A principios de los ‘70 empieza el exilio de A. Boal. Después de ser capturado y preso por la dictadura, logra salir de Brasil y empieza un recorrido por algunos países de América del Sur, donde sigue practicando y desarrollando este teatro político, popular y de base. Pasa por Argentina, Perú, Bolivia, etc. y es en éste período que empiezan a tomar nombre y forma algunas de las técnicas del TO como: Teatro Imagen, Teatro Foro, Teatro invisible. En Latinoamérica, en un momento histórico en el cual, una gran parte de la sociedad tenía el deseo y la urgencia de una revolución, surge un teatro político de la mano de un artista comprometido y sensible a las injusticias del momento, de un activista, que eligió desarrollar una nueva expresión, donde las protagonistas eran las personas oprimidas, en desventaja, “los nadies”. Finalmente se radicó en Francia durante el período de dictaduras en Latinoamérica, donde se desarrolla la técnica Arcoiris del Deseo. En los ‘80 vuelve al Brasil, elegido legislador del PT a través de una campaña realizada con Teatro del Oprimido, y funda junto a un grupo de Curingas el Centro de Teatro del Oprimido – CTO, espacio donde desarrollan el Teatro Legislativo (otra de las técnicas) y donde se continúa investigando y sistematizando el método hasta el día de hoy.

El Teatro del Oprimido propone la reapropiación de los medios de producción artísticos, esto es, que las personas puedan usar la estética (palabra, imagen y sonido) para contar sus historias y transformar su realidad inserida en un contexto de injusticia, que esta estética tenga la identidad del grupo que cuenta la historia, que hace la obra de teatro y no la estética del opresor que determina lo que es lindo, lo que está bien, lo que es el arte. El TO también es un formador político, desde el momento en el que, a través de su práctica, estimula a la emancipación de sus practicantes. No será quien multiplica las técnicas quien determine cuáles son las opresiones, las injusticias que el grupo vive en el día a día y mucho menos cuales son las alternativas. Se socializan, se comparten las herramientas (juegos y ejercicios teatrales) para que el grupo profundice sobre su problema y sobre cuáles son los mecanismos que mantienen esta desventaja, de esta manera crea una obra de teatro con identidad, o performance, o escena, etc, que dialogue con la platea, a la cual también se estimula a participar, no sólo desde el debate, sino desde la acción, entrando en escena y responsabilizándose como parte de la sociedad en la cual la injusticia sucede, a hacer algo desde su lugar social. Un ensayo para la revolución.

            EN EL PROYECTO INSTITUCIONAL DE CTO (donde trabajo en Brasil) decimos que hacemos TO, “porque vivimos en un sistema político y social que promueve relaciones raciales, de género, sociales, culturales, políticas y económicas injustas. El TO es nuestro arsenal en la lucha por la transformación, la cual se inicia y se desarrolla a través de procesos estéticos y políticos que apuntan a identificar, investigar, revelar y representar la opresión, para provocar la percepción de estas injusticias y la búsqueda de medios concretos para superarlas.” Fragmento del Proyecto Institucional

El Teatro del Oprimido se practica en más de 70 países en todos los continentes, articulado con movimientos sociales territoriales. En la India y Mozambique, por ejemplo, el movimiento de Teatro del Oprimido es de masas y su uso ha sido vital en muchos casos. Es importante decir que este método tiene fundamentos que son transversales a su práctica, como la ética y solidaridad, y que al mismo tiempo su práctica se adaptará a la realidad en la cual se desarrolla, ya que es un método vivo, hecho para y por los grupos de oprimidas/es/os.

Mi formación como actriz empieza en la adolescencia en un taller con el Flaco Suárez y luego de forma más profesional en la Primera Escuela de Teatro Popular, dirigida por Mariú Carreras, o sea, desde el inicio aprendí que el teatro es político y popular. Por otro lado mi formación política empieza en la infancia, mis primeras referencias revolucionarias son las personas que me criaron, que me enseñaron el pensamiento crítico y me mostraron la sensibilidad social en el día a día. El barrio, mi Bermejo querido y la escuela pública también me formaron, es donde conocí los muchos mundos que deberían caber en el mundo. Y, nacer en el exilio de mi mamá argentina y de mi papá boliviano, aún en dictaduras, debe ser parte del combo “señora del destino”. Lo digo en chiste, pero realmente creo que una es su historia y que todo esto me llevó a que el TO y el Teatro de las Oprimidas se hayan vuelto mi oficio y mi militancia.

CUANDO VIVÍ EN BUENOS AIRES, entre 2009 y 2011 hice mi primera formación en TO con Cora Fairstein. Ella me habló del CTO en Río de Janeiro y así se abre una puerta al mundo del TO, que es enorme y diverso. Me vine a Río de Janeiro (donde vivo hoy) a hacer una residencia de 4 meses en el CTO y acá estoy hace 10 años, especializándome. Hice varios cursos los primeros años y a partir de 2014 empiezo a trabajar en el CTO con el que sería el primer grupo que curingo (dirijo), MaréMoTO, un grupo de jóvenes afrodescendientes del Complejo de Favelas de Maré que discuten racismo institucional y el acceso a la universidad. Cuando empecé, la favela estaba militarizada, fue en el gobierno del PT justo en tiempo de mundial y las olimpiadas. Hacer Teatro del Oprimido en Brasil, que es donde nace y donde se sistematizan los fundamentos de la metodología, junto a las personas con las que A. Boal trabajó a lo largo de 30 años y desarrolló la mayor parte de su obra, es una gran oportunidad. Además de tener acceso a la permanente actualización de la metodología, con referentes como Bárbara Santos (ex Coordinadora Artística de la institución y Fundadora de la Red Ma-g-dalena Internacional).

También quiero evidenciar, que vivir en Río de Janeiro y ser activista del TO en esta ciudad junto a grupos mixtos y feministas (Cor do Brasil, Coletivo Madalena Anastâcia, MaréMoTO, etc) que traen de forma muy potente y desde el protagonismo la pauta antirracista, ha sido una formación política personal que me ha permitido ver el mundo desde otro lugar, percibir el racismo en cosas o palabras que antes me parecían “naturales” y percibir mi racismo también, Así como la cuestión migrante que me acompaña desde que nací, pero que al día de hoy atraviesa conscientemente mi feminismo y mis prácticas políticas. Estos procesos, de comprender un poco más la urgencia de la intersección y de descubrir mi lugar en la misma, han sido posibles a partir de estos 10 años en Brasil y en el Centro de Teatro del Oprimido.

SER PARTE DEL CTO, también me posibilitó conocer lugares del mundo, multiplicando la metodología y participando de encuentros internacionales. Ya facilité talleres y cursos en Argentina, Perú, Uruguay, Wallmapu y en diversas regiones de Brasil. Conociendo a la gente y su contexto. Cuando viajas haciendo TO se genera algo muy hermoso, el diálogo, se conoce el territorio a partir de la historia de quienes lo habitan, profundizamos en las injusticias históricas que ese barrio, escuela o grupo vive, pero también construimos esperanza y acciones sociales concretas y continuadas para la transformación colectiva, para la emancipación.

ESTE CURSO EN LA FACULTAD DE ARTES Y DISEÑO en la (UNCuyo), lo logramos a partir de una alianza entre la Universidad y el CTO, que surge a partir de una charla y deseos en común con Nella Bora, Coordinadora del área de articulación Sociocultural de la Secretaría de Extensión de la FAD, después del taller que di en Mendoza en enero de 2019 producido por Diego Nogara y Erica Gomez. A partir de ahí empezamos a construir la posibilidad de una formación en la metodología para la Facultad. Junto a las compañeras de la FAD, Nella Bora, Laura Furlani, Alejandra Bermejillo y Teresita Lavarello imaginamos varias posibilidades y públicos, inclusive prácticas en territorios con los cuales la universidad ya está articulada. No abandonamos la idea original de que esta experiencia sea en vivo, con los cuerpos en el mismo espacio y dispuestos a salir a la calle a dialogar desde el arte, pero nos adaptamos a la actual situación y decidimos continuar en este formato virtual, como un primer paso de algo que apenas está empezando. La idea es ofrecer un espacio de curso para quienes tengan interés en conocer el Teatro del Oprimido y sus posibilidades, pero también proponer alternativas y crear una red activa entre quienes creemos en un arte y una educación para todes, donde ambas dialogan con la comunidad a partir del contexto social.

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