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“O OVO DA COBRA” REFLEXIONES SOBRE EL NEO FASCISMO

Por Fernando Álvarez

“El huevo de la serpiente”, es el nombre de una película del cineasta sueco, Igmar Bergman. En ella se expone la reacción que provocó el surgimiento del nazismo en la Europa de los años 20. Entre el desinterés y la simpatía velada, muchos vieron crecer este movimiento político. Pero nadie pudo prever las consecuencias que venían detrás de este fenómeno.

Recordemos que el auge de los fascismos – es decir: ideologías de derecha que se asientan sobre una base de racismo, autoritarismo y xenofobia, entre la década de 1920 hasta 1940. Fue un fenómeno mundial que incluyó a la Argentina. Sin embargo, fue en Italia y Alemania donde consiguió las mayores cuotas de poder. Ríos de tinta se volcaron para tratar de entender cómo fue que llegaron al gobierno estas ideologías, y otros tantos ríos para poder comprender las consecuencias que dejaron (2° guerra mundial, pureza racial y campos de exterminio, etc.) “Después de Auschwitz, no se puede hacer poesía, ni filosofía”, planteaba el pensamiento de la posguerra, porque después de la llegada al poder de los fascistas había que repensar todo. Para que no volvieran al poder nunca más.

Clima de época

Como cada 20 o 30 años, ha tocado nuevamente el momento de la derecha en Occidente, la vemos fortalecida en Europa, ganando cada vez más votos. Vemos a Trump, un misógino, homofóbico y xenófobo confeso, dirigiendo los destinos del (todavía) país más poderoso del planeta.

Y en América Latina la vemos asumiendo el gobierno en una gran parte de nuestros países, aplicando políticas económicas de endeudamiento diseñadas por el Fondo Monetario Internacional, favoreciendo a las oligarquías, permitiendo el asentamiento de bases militares de EE.UU, reforzando los organismos represivos del Estado, y rompiendo con la política de integración con el resto de los países de la región.  Este auge de la nueva derecha, parece que va a ser coronada con la asunción de Jair Bolsonaro en la presidencia de uno de los países más poderosos e influyentes de toda América Latina.

Para quienes no lo conozcan

Aquí va una pequeñísima muestra del pensamiento de Bolsonaro

Sobre los afrodescendientes (51% de la población brasilera) plantea Jair que no hacen nada y se malgasta el dinero en ellos, que los hijos blancos deben ser bien educados para no mezclarse con ellos.

Sobre las personas LGTBI, dijo que prefiere a un hijo muerto, antes que homosexual, y como solución frente a la exhibición propone golpearlos.

Sobre las mujeres plantea que algunas no merecen ni ser violadas y frente a la paridad de género, plantea que, si colocan mujeres porque sí en distintos cargos, se va a ver obligado también a contratar negros. Obviamente propone que las mujeres ganen menos, porque se embarazan.

Se ha declarado favorable a la tortura, y recriminó al ejército brasilero, el hecho de torturar, y no matar.

Lo paradójico. Lo increíble. Lo triste. Lo peligroso, es que Bolsonaro ha aumentado su caudal de votos en distintas capas sociales del Brasil, apoyado en sus ideas. Es cierto que nada de esto hubiese sido posible sin el invaluable apoyo de los medios y de una tremenda campaña de noticias falsas (“fake news”) para desacreditar a la oposición. Campaña que ha sido replicada hasta el hartazgo por un ejército de operadores informáticos pagos (“trolls”).

Aquella vieja pulsión

Maquiavelo, en su libro “El Príncipe” rompió todos los moldes cuando comenzó su análisis planteando que las personas son esencialmente malas y sirven para todo, tanto para lo bueno, como para lo malo, siempre y cuando sean correctamente dirigidas. Lamentablemente, pasan los años y los manuales políticos, pero el libro de Maquiavelo sigue cada vez más vigente.

Es cierto que el fenómeno del nazismo venía generando un interés creciente. Como esas películas de terror de moda, el tema promueve ese morbo tan propio de los seres humanos. Pero nada se compara con ver de nuevo en el poder a un sistema que propone abiertamente aquello que mucho desprevenido piensa: “no somos todos iguales, y al que es inferior, hay que tratarlo como tal, y si se transforma en un problema, hay que deshacerse de él”

Kurt Voneghut en un gran libro llamado “Matadero 5” cuenta su experiencia varios años después de haber participado en la 2ª Guerra Mundial y en una parte reveladora plantea “los únicos que pensábamos en la paz, éramos los que habíamos vivido la guerra”.

80 años después, pareciera que aquello que no podía volver a suceder, está a las puertas de regresar. Renovado, con otra cara y otros métodos, pero asentado sobre las mismas bases: el odio, la ignorancia y el miedo a lo diferente.

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