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“SEÑOR BANQUERO, DEVUÉLVAME EL DINERO…” ENTRE LA DEUDA Y NUESTRO FUTURO

Por Nicolás Aroma

Promediando los años 90, y en plena expansión del modelo neoliberal de saqueo y exclusión social que dejó millones de pobres y desempleados en nuestro país, el músico Andrés Calamaro pateaba el tablero con su histórico disco “Alta Suciedad”. En esa aguda crítica al modelo instaurado en la Argentina de aquellos días, gritaba en una de sus canciones: “señor banquero, devuélvame el dinero, por ahora es lo único que quiero, Alta Suciedad, basura de la Alta suciedad”. Estas estrofas, además de resultar un verdadero presagio de lo que años después se conociera como “corralito” (imposibilidad de sacar los ahorros bancarios por parte de la población), nos muestran con ojo artístico como es el funcionamiento en la realidad económica de uno de los eslabones más importantes (y más perversos) del poder económico: Los bancos y el sistema financiero. El poder del Capital “financiero” sobre las oportunidades de nuestros compatriotas, la “timba” financiera sobre la producción y el trabajo. De esto estamos hablando.

Hablemos de la Deuda ¿Por qué nos debe importar?

Analizar los números de las finanzas del estado, “las cuentas públicas” como se las suele denominar, sin considerar sus efectos sobre las variables económicas, y sobre la vida real y palpable de cada uno de nosotros, es un grave error, es inconducente y suele tener consecuencias muy caras para los ciudadanos, sobre todo para los sectores más postergados. Por desgracia, esto es lo que generalmente sucede.

Las “cuentas” del Estado nada nos dicen sino podemos analizarlas a la luz de los efectos que producen sobre la realidad económica, la de los ciudadanos, las familias y las empresas, porque no son independientes entre sí, por el contrario, se van retroalimentando mutuamente y el círculo puede tornarse virtuoso o vicioso, puede representar un salto al desarrollo y el bienestar general, o implicar un salto al vació del desempleo, la pobreza y la resignación de oportunidades.

Por todo esto, es preciso trazar una línea de conexión entre los procesos de sobreendeudamiento y el deterioro de la situación económica generalizada del país y nuestras economías personales.  Hablemos de la deuda, hablemos de nuestro futuro y nuestras oportunidades.

Cuando hablamos de políticas y modelos de endeudamiento, estamos frente a políticas propensas a tomar altos volúmenes de dinero prestado (deuda), en general a bonistas (prestamistas nacionales y extranjeros) y a organismos internacionales de créditos como el Fondo Monetario Internacional (FMI). Estos ciclos de fuerte endeudamiento tienen además el condimento de que son tomadas en moneda extranjera (dólar) y a un altísimo costo (Interés).

Así es entonces que a mediados del año 2018 nos encontramos en el peor de los mundos, Altos niveles de deuda, extranjerizada en manos de poderosos bancos de inversión del extranjero, y con un enorme sacrificio de recursos públicos para hacer frente a los intereses que esa misma deuda genera. Todo esto, mezclado en un combo mortal de una economía que se achica, justamente, a causa de esos mismos ciclos viciosos de deuda, para pagar deuda., “y yo lo que hago es garpar cheques, cheques, cheques….”, como nos decía el flaco Spinetta.

Toda deuda es política

Además de la deuda con los bonistas privados, la argentina de Mauricio Macri se encargó de tomar el mayor préstamo de la historia con el Fondo Monetario Internacional (44.000 Millones de dólares), y como si eso fuera poco, batió el propio record de fugarlo en menos de tres meses.    Es por esto que podemos sostener que el préstamo del FMI, NO era para los argentinos, sino que era para Macri y sus ya complicadas pretensiones de reelección presidencial. Tenía objetivos políticos, al estilo Ricotero, “toda deuda es política”.

Es así como la política económica del macrismo generó un escenario de fuerte endeudamiento externo al mismo tiempo que NO tenía la capacidad de generar recursos con sus actividades productivas para poder generar las condiciones de repago de esa deuda. En los últimos 4 años, los que menos tienen, financiaron la especulación financiera vía pago de intereses, Deuda y Fuga. Un saqueo. La pobreza financió la Ganancia de los especuladores.

Argentina sale del Default: Especulación financiera vs. Producción y empleo.  

Como analizamos, la deuda pública del país llegó a niveles de INSOSTENIBILIDAD, es decir, de DEFAULT, no pudieron pagarse las obligaciones contraídas, aun a costa de la postergación de millones de argentinos a la indignidad de la pobreza y el desempleo. A pesar del “default social”, se llegó al default “financiero”.

¿Por qué decimos que es un buen acuerdo el logrado por el Gobierno Nacional? Porque se establece un nuevo esquema de pago que permite a la argentina de liberarse de un cronograma de pago en moneda extranjera de más de 66.000 millones de dólares, permitiendo descomprimir el frente financiero externo de obligaciones en dólares para ser volcados hacia otro tipo de prioridades, ampliar la capacidad productiva de la argentina y poner un manto de serenidad importante al frente cambiario y financiero.

Más allá de los específicamente técnico, este nuevo acuerdo implica el desplazamiento del paradigma del endeudamiento y la especulación vigente en estos últimos años, para pensar una economía conducida hacia los objetivos de la producción y la generación de empleo.

Estas fueron las bases con las que se iniciaron las negociaciones por parte del Ministro Guzmán, al poner sobre la mesa una oferta SOSTENIBLE, una oferta que implique que aun cuando se ponga la sensatez y la buena fe de pago por parte de un país soberano, esto no implica hacer lugar a la realización efectiva de la usura, a concretar de manera definitiva la maniobra de la especulación, a costa de seguir postergando a millones de ciudadanos.

¿Y por casa cómo andamos? Mendoza también en Default.

Según los datos del Ministerio de Hacienda de la Provincia, mientras el Stock de Deuda medido en pesos se multiplicaba por cinco en el periodo 2015 – 2019, y los flujos de fondos sacrificados por el pago de intereses de deuda acumulaban más de $ 23.500 Millones para ese mismo periodo, la tasa de desempleo se duplicaba en la Provincia, pasando del 4,4 en 2016 % al 8,8% en el 2019, y el PBG caía un 4,8 % (DEIE) en el acumulado de esos cuatro años. Todo muy en línea con lo que pasaba en la Nación, los mejores alumnos del modelo de endeudamiento.

Una de las claves de estos desequilibrios (y del actual default), está en la colocación por parte del Gobierno de Mendoza del Bono en Dólares por 500 Millones de Dólares, en Mayo de 2016 (Luego ampliado en USD 90 Millones) a una tasa en ¨niveles especulativos” del 8,37 % en dólares, lo que dolarizó y extranjerizó la Deuda Provincial, dejándola a merced de la potente devaluación del peso, lo que, sumado a periodos de alta inflación, tornarían Insustentables las finanzas del estado Mendocino.

Si la Deuda se multiplica, al mismo tiempo que la capacidad productiva se achica, no solamente nos dirigíamos a una situación de Default ¨Financiero” porque la provincia no tendría la capacidad de generar recursos para repagar la deuda tomada, con más la alta carga de intereses, sino que también se avecinaban los dañinos efectos sobre las variables socio-económicas, en una especie de Default “económico y Social”, y así sucedió.

Desendeudarse, para volver a crecer

El reciente y exitoso acuerdo con los acreedores privados de la deuda pública argentina, no solo permite despejar sustancialmente el panorama financiero, sino que habilita el comienzo de un periodo de desarrollo y permite retomar la conducción de la política económica con el objetivo puesto en los intereses de los 44 millones de argentinos.

En este mismo sentido, es que la provincia de Mendoza necesita dar una solución de fondo a este tema, y no continuar atada a cíclicas crisis de deuda que estrangulan el despegue de sus motores productivos. Debemos liberarnos del peso de los intereses para destinar esos fondos a la producción, a obras estratégicas, a la mejora de los servicios del Estado, al turismo, al desarrollo de la industria del conocimiento y a la generación de empleo para mejorar la calidad de vida de los mendocinas y las mendocinas.

Resulta urgente poner fin a los ciclos de sobreendeudamiento, debido a que el enorme e ineficiente peso de la deuda no puede seguir siendo la traba para el desarrollo de nuestro país.   Este es el momento, no dejemos pasar la oportunidad histórica de desendeudarnos, para volver a crecer

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