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MUJERES MIGRANTES (RE)CONSTRUYENDO LO POLÍTICO

¿POR QUÉ MIGRAMOS? ¿QUIÉNES SOMOS?

Somos un grupo de mujeres migrantes que nos reunimos periódicamente para fortalecernos desde lo legal (Ley de Migraciones 25.871), lo conceptual y lo político. Desde hace un año nos encontramos en un espacio dinamizado por la Asociación Ecuménica de Cuyo – FEC. Nuestros propósitos son la reflexión y formación para la incidencia política, y la visibilización de la presencia de mujeres migrantes en Mendoza. Hoy somos cerca de doce mujeres, cuya característica principal es la diversidad: por nacionalidad (Argentina, Bolivia, Brasil, Haití, Perú, Colombia), por edad (entre los 23 y los 58), por trayectorias migratorias, por escolaridad, por orientación sexo-género, por identidades Kolla y negras/afro, por las distintas experiencias de organización social.

Migrar es un proceso histórico inherente a la condición humana. Para las mujeres es una decisión (unas veces más consciente y voluntaria que otras) motivada y condicionada por diferentes razones: estudiar, reunirnos con nuestra familia o amistades, buscar opciones laborales, huir de las guerras y del empobrecimiento salvaje que produce el extractivismo.

Las mujeres migrantes somos madres, madres solteras, esposas, hijas, comerciantes, estudiantes, sustento de familias, trabajadoras. Tenemos conocimientos, experiencias, saberes, oficios, ocupaciones y/o profesiones que adquirimos en nuestros lugares de origen. Contamos con grandes acumulados sociales, culturales y políticos, transitamos por el territorio que fueron de nuestros ancestros, en nombre de ellos y de nosotras mismas trabajamos, luchamos, nos organizamos, nos fortalecemos y tratamos de vivir en armonía con la tierra de la cual dependemos y desde allí aportamos a la sociedad mendocina.

Identificamos el desconocimiento y la estigmatización sobre las mujeres migrantes. Por ello, decidimos dejar el lugar de procedencia, abdicando lo que es propio, los afectos, las redes, para empezar algo nuevo; insertándonos en una sociedad en donde nos señalan, nos ningunean, nos generalizan y nos discriminan.

Somos folclorizadas, tomadas como “exóticas” por nuestras trenzas, cabello, formas de vestir, danzas, nuestras lenguas y acentos etc. Somos cultura y mucho más. No somos “las que quitan el trabajo”, “las extranjeras”.

En las instituciones educativas las niñas y jóvenes migrantes sufrimos el racismo ejercido por pares, docentes y personal en general, se estigmatiza nuestras lenguas, rasgos y culturas. Es necesario promover prácticas educativas antirracistas que incorporen y valoricen la existencia de diversas poblaciones e identidades en especial la indígena.

También padecemos graves violaciones en el sistema de salud y violencia institucional que se agrava por el racismo y la xenofobia, limitando el acceso a derechos fundamentales. Existen prejuicios y trabas burocráticas sin base legal que impiden a la población migrante ser atendidas y llevar a cabo el tratamiento a sus dolencias. Ejemplos de ello en Mendoza son: en 2018 en el hospital Lagomaggiore, una mujer haitiana afrodescendiente fue agredida física y psicológicamente por personal institucional, por reclamar su derecho a mantenerse con su bebe recién nacido. En San Rafael, en el mes de mayo de este año, una bebe de 14 meses murió a causa de que se le negara la atención medica por ser hija de padres bolivianos.

La feminización de la pobreza para las mujeres migrantes es aún más grave por no contar con trabajos formales ni con redes para los cuidados de hijas/os y personas a cargo. Nuestra fuerza de trabajo es muchas veces desestimada y siempre súper explotada, aceptamos trabajos informales y precarios que nos expone a sufrir mayores violencias.

En este contexto patriarcal, colonial y capitalista, violento, sin políticas públicas Nuestras voces hoy se alzan para defender nuestro legítimo derecho a ser ciudadanías plenas, y a ser también reconocidas como sujetas políticas. Luchamos por una vida digna para la gran diversidad de mujeres migrantes, con políticas públicas que materialicen nuestros derechos, y con una sociedad mendocina que nos facilite la integración desde el reconocimiento e intercambio de nuestras diversidades.

Es muy importante de-construir, desmontar estereotipos, mitos que nos ven como una figura universal de víctimas o amenaza, y construir comunicaciones críticas que nos muestren tal cual somos (sujetas políticas y de derecho, ciudadanas plenas y sobre todo diversas).

Somos de todas partes, elegimos distintos caminos y destinos, somos de todas las etnias, razas, clases sociales, identidades sexuales, edades, las razones de movilizarnos son distintas como nosotras, negar esa diversidad nos hace cómplices de las desigualdades que porta nuestra sociedad.

 

Mujeres Migrantes en acción política en Mendoza. FEC

Mendoza Agosto  2019

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