La reciente oleada de amenazas y discursos de odio que atraviesa a las instituciones educativas de Mendoza no puede entenderse como un hecho aislado, sino como el síntoma de una sociedad impregnada de violencia estructural y carente de políticas públicas de salud mental.
La escuela, lejos de ser una burbuja, se consolida como el territorio donde “explota” una crisis que es responsabilidad de los adultos y de los modelos de dirigencia actuales. En este escenario, la respuesta punitivista de los organismos oficiales, que prioriza el llamado al 911 y la intervención policial sobre el diálogo pedagógico, profundiza la exclusión de los sectores más vulnerables.
Frente a la lógica del control, urge reivindicar la potencia de la comunicación humana y el rol de los Servicios de Orientación Escolar (SOE) como espacios de escucha real y construcción de identidad comunitaria. La educación debe ser concebida como un derecho social y una herramienta de bienestar, donde el aula se mantenga como ese “núcleo” fundamental que la virtualidad no puede reemplazar.
Como sostiene la especialista Mariela Ferraro, para transformar esta realidad no basta con sumar horas, sino que es imperativo repensar el sistema: “Más que pensar en más cantidad, hay que pensar en cómo los pensamos hoy… tiene que haber un cambio de actitud en los que dirigen, en los dirigentes, en las políticas educativas”.
Pese al contexto de desinversión y al tratamiento mediático hegemónico que busca estigmatizar a la juventud, las escuelas resisten como espacios de esperanza y proyectos de vida que disputan el sentido de la calle.
Es necesario apostar por una escuela de puertas abiertas que abrace a los pibes y pibas, entendiendo que sus acciones suelen ser pedidos de visibilidad en un mundo hostil: “Quieren que los miremos, quieren que los escuchemos, no quieren venir a tirotear nada, quieren que los miremos, llamar la atención, que los veamos, que los abracemos, eso quieren”.
La democratización de la palabra y el fortalecimiento de los vínculos comunitarios son las únicas vías posibles para que nuestras mochilas, finalmente, vuelvan a cargar sueños y no miedos.
Invitamos a nuestra comunidad a profundizar en este análisis escuchando la entrevista completa en el siguiente audio: