Bibliodiversidad: muchos libros, muchas voces, muchos mundos

En la columna de literatura de En Colectivo, Javier Piccolo puso en el centro una palabra que merece circular mucho más: bibliodiversidad.

En septiembre, mientras se acerca el Día de la Bibliodiversidad, la propuesta es defender la existencia de libros diversos, editoriales independientes y catálogos que escapen a las lógicas de la concentración y los algoritmos.

Septiembre llega con sus contradicciones: el clima parece no ponerse de acuerdo con el calendario, pero los libros siguen ahí, abriendo preguntas, imaginando mundos y multiplicando voces.

Javier Piccolo pasó por En Colectivo para compartir las novedades del mundo literario y, en esta oportunidad, detenerse especialmente en el mes de la bibliodiversidad, que tiene su fecha central el 21 de septiembre.

¿Qué es la bibliodiversidad?

La palabra combina dos conceptos: biblio, relacionado con los libros, y diversidad. Y justamente de eso se trata: que existan muchos libros diferentes entre sí, con autores diversos, temas distintos y propuestas que no respondan todas a una misma lógica comercial.

La defensa de la bibliodiversidad implica también defender que puedan existir esos libros que, desde una mirada exclusivamente comercial, quizás parecen destinados a vender poco, pero que pueden encontrar a ese lector o lectora que estaba buscando precisamente esa voz.

La diversidad editorial permite que una librería, una biblioteca o una feria no sean simplemente espacios donde se reproducen los mismos títulos y tendencias, sino lugares donde puedan aparecer otras voces, otros autores y otras maneras de mirar el mundo.

Contra el algoritmo: leer también es buscar

La conversación también puso el foco en el lugar que ocupan hoy las redes sociales y los algoritmos.

Javier señaló que las plataformas digitales tienden a reproducir aquello que ya es tendencia: cada usuario recibe contenidos seleccionados por algoritmos que determinan, en buena medida, qué vemos, escuchamos y leemos.

Pero también existe una posibilidad de disputar esa lógica. Seguir editoriales, autores y proyectos que nos interesan, guardar, compartir y recomendar sus contenidos son pequeñas herramientas para ampliar aquello que el algoritmo pretende reducir.

La invitación, entonces, es a no dejar que la plataforma decida por completo qué libros llegan a nuestras manos.

Editoriales pequeñas, grandes mundos

La bibliodiversidad encuentra una de sus expresiones más fuertes en las editoriales independientes, pequeñas, medianas e institucionales, que sostienen catálogos diversos aun cuando determinados títulos no tengan el volumen de ventas de los grandes éxitos comerciales.

Piccolo compartió además la propuesta que impulsa desde Ediunc, la Editorial de la Universidad Nacional de Cuyo, que durante septiembre desarrolla actividades vinculadas con la bibliodiversidad.

Entre ellas se encuentra la participación en Tintas de la U, en la Facultad de Filosofía y Letras, además de actividades en la Casa Ediunc, ubicada en Sarmiento y 25 de Mayo de Ciudad, con propuestas, descuentos y encuentros alrededor de los libros.

También anticipó una nueva edición del ciclo “Vino por los caminos del libro”, prevista para el 17 de septiembre, con un conversatorio entre las autoras Clarisa Suden, autora de El oasis olvidado, y Verónica Cremaschi, autora de Mendoza monumental. Dos publicaciones que, desde distintas miradas, invitan a volver a mirar el paisaje y el patrimonio mendocino.

La producción mendocina también tiene mucho para decir

La agenda de septiembre incluye además una feria de editoriales mendocinas y un espacio de debate sobre la realidad actual del sector editorial en la provincia.

Javier mencionó entre las editoriales y proyectos que participan de estas propuestas a Leo Libros, Payana Ediciones y Fractura Ediciones, además de publicaciones vinculadas con la Facultad de Filosofía y Letras.

También destacó la feria que se realiza el primer sábado de cada mes en el Parque Central, donde conviven pequeñas editoriales, fanzines, revistas, libros usados y producciones locales.

Porque la bibliodiversidad no está aislada de otras formas de diversidad: también puede encontrarse en los alimentos, en las producciones artesanales, en los saberes y en las economías locales.

Un libro para cada quien

Hay una idea que recuperó de la Feria de Editoriales Independientes (FED) y que resume buena parte de esta conversación:

“Si leés, hay un libro para vos.”

Y quizás ahí esté una de las claves de la bibliodiversidad: no todos necesitamos leer lo mismo, ni tenemos que encontrarnos con los mismos libros, las mismas historias o las mismas voces.

Defender la diversidad de los libros es también defender la posibilidad de descubrir algo que no estaba en las góndolas más visibles, que no aparece entre las tendencias del algoritmo y que quizás todavía no conocemos.

Porque donde hay muchos libros, hay muchas voces. Y donde circulan muchas voces, hay más posibilidades de construir una cultura diversa, crítica y viva.

🎙️ Escuchá la columna completa de Javier Piccolo en En Colectivo, por FM 88.1 Radio Comunitaria La Mosquitera.

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