CERRANDO CICLO LECTIVO

Por: Florencia López y Valeria Marchan, docentes

La seño Romi se levantó, como hacía ya varios días, media hora antes de que sonara el despertador, sabiendo que faltaba media hora para escuchar ese maldito aparatito. Una vez más pensó que quería dormirse y aprovechar esos dorados minutos de sueño pero que no iba a lograrlo porque no podía dejar de pensar en cómo le iría a Joel en el examen integrador que debía tomar esa mañana, en cómo le iría a Ayamara con las adaptaciones que había hecho para ella, en si Sthefania había podido estudiar aunque sea un poquito o había tenido que salir a vender pan con su mamá, y en Jazmín, ¿asistiría o una vez más faltaría a clases y una vez más tendría que llamar a su familia para que la traiga a rendir, acta de por medio? También pensó en el examen compensatorio que debía entregar ayer y que le informaron “ayer” que debía entregarlo… y pensó en el acto de fin de año, diplomas, medallas, video, glosas, cartelería, ensayo de cambio de banderas… cuando estaba repasando las cuentas de lo que gastaría para el acto de colación, la predicción se hizo presente y sonó el  despertador. Con un suspiro profundo se sentó en la cama y para autoanimarse dijo en voz bajita “ya se termina el año, un día más, un día menos… que no me enfermo y cobro ítem aula”.

Al entrar al baño, mientras se duchaba se acordó del sueño que había tenido esa noche, algo medio en nebulosa como llegando del más allá que tenía que ver con certificados… secundario… internet… y de repente se hizo la luz, esa mañana también se publicaban los bancos asignados a secundario para Débora y Lucas por lo tanto anotó en el disco rígido de su memoria: “buscar e imprimir certificados de bancos asignados”.

Finalmente, mientras tomaba su desayuno rápido a mate y tostada, prendió la TV y sus ojos se salieron de órbita cuando escuchó la noticia “sacerdotes fueron denunciados por abusar sexualmente de al menos doce alumnos hipoacúsicos del Instituto Próvolo”. No pudo dejar de sentir impotencia, bronca y hastío; preguntarse una vez más por qué la Iglesia aún se “ocupa” de la educación con subsidios, por más mínimos que sean, del Estado. Qué hace un cura dirigiendo una escuela si su función es asistir a la comunidad católica en su fé, mientras que la educación, toda, debe estar en manos de personas que se preparan para tal fin, y debe basarse en la laicidad de ésta; la escuela enseña ciencia y valores que nada tienen que ver con las diferentes creencias religiosas. ¿Y el Estado? Cómo actuará (tan mano dura en algunos aspectos) frente a una Iglesia que se hace la distraída, asegurando que NO SABÍA NADA, ¿cómo actuará la Justicia frente a tantos damnificados?

Sus pensamientos ahondaron un poco más y recordó que hoy en pleno 2016 aún vemos crucifijos en el hall central de la universidad pública, aún vemos festejar año tras año en las escuelas el día de la virgen y año tras año escuchamos el desprestigio hacia la escuela pública y la valorización de la escuela privada (la gran, gran mayoría en manos de la iglesia católica). Cuál será el argumento ahora para seguir poniendo en valor una educación “prestigiosa”, mejor, de calidad, donde los niños y sus familias son “como uno”.

La seño Romi apagó la tele con un sabor amargo en la boca y no del mate, se colgó la mochila y salió a tomar el micro sabiendo que un año más había trabajado con compromiso en la educación pero principalmente con amor por sus alumnos y sus familias y se le dibujó una sonrisa al pensar que aunque muy desprestigiada en su rol por el gobierno y los medios de comunicación, nada, nada pero nada se compararía con la noticia que acababa de ver… ella como tantos maestros y maestras de nuestro país seguían siendo y haciendo la diferencia en la comunidad.