El Equipo Mendocino de Arqueología y Antropología Forense (EMAAF) aporta ciencia, memoria y compromiso a la búsqueda de personas desaparecidas. Su coordinadora, la Dra. Daniela Mansegosa, contó cómo trabajan junto al Equipo Argentino de Antropología Forense, la importancia del nuevo Laboratorio de Ciencias Forenses y las dificultades que impone la falta de financiamiento. La identificación de Carlos Simón Poblete, desaparecido durante la última dictadura, vuelve a demostrar la importancia de la ciencia para buscar la verdad y restituir identidades.
Encontrar a una persona desaparecida no es solamente una tarea científica o judicial. Es también una búsqueda que atraviesa generaciones, interpela a la sociedad y sostiene el derecho de las familias a conocer qué pasó con sus seres queridos. En Mendoza, esa tarea tiene un aporte fundamental del Equipo Mendocino de Arqueología y Antropología Forense (EMAAF), que desde 2018 trabaja en investigaciones judiciales, desarrolla metodologías científicas adaptadas a la realidad local y colabora con organismos de derechos humanos.
En diálogo con En Colectivo, la Dra. Daniela Mansegosa, coordinadora del EMAAF, explicó cómo se construye este trabajo interdisciplinario, qué significa la creación del Laboratorio de Ciencias Forenses y por qué la continuidad de estas investigaciones necesita recursos, políticas públicas y compromiso con la memoria.
Un laboratorio para reconstruir historias y aportar pruebas a la Justicia
El EMAAF se conformó en 2018 y tiene su sede en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Cuyo. Surgió a partir de una necesidad concreta de la provincia: incorporar la arqueología y la antropología forense a diferentes procesos judiciales, mediante un convenio de colaboración entre la Facultad y el Ministerio Público Fiscal de Mendoza.
Desde entonces, el equipo integrado por investigadores del CONICET, docentes, graduados y estudiantes de Arqueología amplió su trabajo hacia la Justicia Federal y Organismos de Derechos Humanos. Su labor incluye investigaciones vinculadas con desapariciones durante la última dictadura cívico-militar, desapariciones en democracia y hallazgos de restos humanos que requieren intervención judicial.
Este año, además, se creó el Laboratorio de Ciencias Forenses, un espacio interdisciplinario que reúne distintas herramientas para reconstruir lo ocurrido y aportar información rigurosa a las investigaciones.
El trabajo incluye análisis de imágenes satelitales, procesamiento documental de expedientes, estudio de restos óseos humanos y evaluación de evidencias asociadas, como textiles, polen, insectos y características geológicas del lugar donde se produjo un hallazgo.
Cada elemento puede aportar información clave. La ubicación de los restos, el estado de conservación de las prendas y las características del terreno permiten construir una mirada integral que contribuya a esclarecer los hechos.
Como explicó la Dra Mansegosa, el objetivo es reunir todos esos datos en un informe científico que pueda ser utilizado por la Justicia.
Ciencia hecha en Mendoza, con metodologías adaptadas al territorio
Uno de los aportes del equipo es el desarrollo de metodologías locales. Las técnicas utilizadas en antropología forense no siempre ofrecen los mismos resultados cuando se aplican en diferentes regiones, por lo que el EMAAF trabaja para adaptar y mejorar los procedimientos de análisis a las características de la población mendocina.
Cuando reciben restos óseos humanos, por ejemplo, los especialistas estudian el perfil biológico para estimar características como la edad al momento de la muerte y otros indicadores que puedan orientar una investigación.
El equipo también promueve cambios en los procedimientos judiciales para garantizar que los restos sean recuperados de manera sistemática y controlada. La aplicación de técnicas arqueológicas permite registrar información del lugar del hallazgo que, de otro modo, podría perderse para siempre.
La entrevistada destacó que Mendoza avanzó en la incorporación de estas disciplinas al sistema judicial y en la aplicación de buenas prácticas internacionales, como las contempladas en el Protocolo de Minnesota para la investigación de muertes potencialmente ilícitas.
Se trata de un aporte que trasciende las fronteras provinciales: el EMAAF también colabora en investigaciones de San Juan y San Luis.
Carlos Simón Poblete, una identidad recuperada después de décadas
La reciente identificación de Carlos Simón Poblete constituye un ejemplo concreto de la importancia de sostener estas investigaciones a lo largo del tiempo.
Poblete había desaparecido en 1977 en la provincia de Córdoba. Sus restos fueron recuperados en 2010 durante las exhumaciones realizadas en el cuadro 33 del Cementerio de la Ciudad de Mendoza, un sector donde se enterraban personas sin identificar, conocidas como NN.
Durante tres años se exhumaron más de mil cuerpos, en un trabajo articulado entre el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), profesionales de la Universidad Nacional de Cuyo, arqueólogos y estudiantes. Cerca de un centenar de esos cuerpos presentaban perfiles biológicos de interés para profundizar las investigaciones.
Los restos seleccionados fueron trasladados al laboratorio de genética del EAAF, en Córdoba, donde se tomaron muestras de ADN. Sin embargo, muchas identificaciones quedaron pendientes.
El avance decisivo llegó este año, cuando un familiar se acercó al laboratorio mendocino para aportar una muestra genética. El EMAAF tomó la muestra y la remitió al equipo argentino, donde su comparación permitió identificar a Carlos Simón Poblete.
La familiar que aportó la muestra fue Miriam Fernández, nieta restituida número 127
El resultado es fruto de años de trabajo, de la cooperación entre instituciones científicas y de la decisión de familiares que se acercan para aportar información genética. También demuestra que una identificación puede llegar mucho tiempo después del hallazgo de los restos.
Detrás de cada muestra hay una historia, una familia que busca respuestas y una identidad que merece ser restituida. Por eso, la continuidad de estos procesos es indispensable: los restos recuperados pueden permanecer sin identificar hasta que aparezca una nueva muestra que permita establecer quiénes eran esas personas.
Sin financiamiento, las búsquedas también quedan frenadas
El trabajo científico requiere tiempo, formación, equipamiento e insumos. Sin embargo, la Dra. Daniela Mansegosa advirtió que la falta de financiamiento representa una dificultad importante para el equipo, tanto para adquirir materiales básicos como para acceder a instrumental y sostener las tareas de campo.
Las excavaciones judiciales pueden demandar varios días y necesitan recursos para traslados, viáticos y trabajo técnico. Sin esos fondos, algunas hipótesis de búsqueda no pueden explorarse y determinadas investigaciones quedan demoradas.
A esta situación se suma la incertidumbre que atraviesa la investigación científica y universitaria, con dificultades para sostener becas y formar nuevas generaciones de profesionales.
El EMAAF continúa desarrollando sus líneas de investigación con los recursos disponibles, mientras sostiene tareas de docencia, investigación y colaboración judicial. Una parte importante de ese esfuerzo también recae en estudiantes que participan voluntariamente en el laboratorio.
La falta de recursos no es solamente un problema administrativo o académico. Cuando una búsqueda no puede avanzar, también se posterga la posibilidad de esclarecer un hecho, aportar pruebas a la Justicia y dar respuestas a una familia que lleva años esperando.
Por eso, garantizar el financiamiento de las universidades públicas y de la investigación científica es también sostener las herramientas necesarias para conocer la verdad.
¿Tenés dudas sobre la identidad de una persona desaparecida? ¿Cómo aportar una muestra?
Desde el EMAAF invitan a las personas que tengan familiares desaparecidos y quieran aportar una muestra genética a comunicarse con el Equipo Argentino de Antropología Forense o acercarse al Laboratorio de Ciencias Forenses de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNCUYO.
La toma de muestras de sangre es un procedimiento sencillo, rápido, gratuito y confidencial. Las muestras se remiten al EAAF para su incorporación a las bases de datos genéticas y su comparación con los registros disponibles y con futuras identificaciones.
No hace falta viajar a otra provincia para iniciar este proceso desde Mendoza.
Canales de consulta informados durante la entrevista:
- Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF)
- WhatsApp: +54 9 11 2348-5229
- Teléfono gratuito: 0800-345-3236
- Correo electrónico: iniciativa@eaaf.org
- Equipo Mendocino de Arqueología y Antropología Forense (EMAAF)
- Correo del Laboratorio de Ciencias Forenses: emaaforense@gmail.com
- Instagram: @emaaforense
- También se puede consultar en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Cuyo, en el campus universitario.
Ante cualquier duda sobre la identidad de una persona desaparecida, o si existe la posibilidad de que un familiar haya sido enterrado sin identificar, comunicarse con estos equipos puede ser un primer paso fundamental. Se recomienda confirmar los datos de contacto antes de concurrir.
La memoria también se construye con ciencia
La identificación de Carlos Simón Poblete vuelve a poner en evidencia el valor de la investigación sostenida, la cooperación institucional y la participación de las familias. El trabajo del EMAAF demuestra que la ciencia no está lejos de la vida cotidiana: puede contribuir a reconstruir historias, aportar pruebas judiciales y devolver nombres e identidades.
En tiempos de dificultades para sostener la investigación pública, defender estos espacios también significa defender el derecho a la verdad y a la memoria.
Escuchá la nota completa con la Dra. Daniela Mansegosa en En Colectivo y conocé más sobre el trabajo del Equipo Mendocino de Arqueología y Antropología Forense, el nuevo Laboratorio de Ciencias Forenses y la importancia de seguir buscando a quienes todavía faltan.
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