La educación pública en Argentina atraviesa una crisis profunda producto de un desfinanciamiento sistemático que pone en jaque el derecho social a la formación y el desarrollo científico nacional. En este escenario, la participación popular se vuelve la herramienta indispensable para frenar la destrucción de un sistema que es orgullo y motor de movilidad social. No se trata solo de números, sino de la defensa de un modelo de país inclusivo frente a la avanzada de políticas que priorizan el ajuste sobre el bienestar del pueblo.
La situación salarial y operativa en las casas de estudio ha alcanzado un límite crítico. Según denuncian representantes gremiales, la pérdida del poder adquisitivo supera el 50% en los últimos tres años, lo que empuja a docentes y científicos al pluriempleo o al exilio institucional.
Como señala Noelia Naranjo, secretaria general de SIDUNCU: “La situación se está tornando insostenible frente a un gobierno que además realmente es bastante sádico… donde ajusta aún más el presupuesto universitario”. Este recorte no solo vacía las aulas, sino que degrada la capacidad del país para generar conocimiento propio y soberano.
El impacto de estas políticas se siente con especial crueldad en el estudiantado, donde la brecha económica amenaza con volver a separar a los barrios de la universidad. El aumento del costo de vida, especialmente en transporte y alquileres, dificulta la permanencia de quienes deben trabajar para subsistir.
“Hay toda una situación que es muy compleja y el desfinanciamiento universitario también no nos permite ni siquiera dar becas de calidad a los estudiantes”, advierten desde los sindicatos docentes. Ante este panorama, la movilización colectiva se alza como el único camino para garantizar que la universidad siga siendo pública, laica y de calidad para todas, todos y todes.
Para profundizar en este análisis y conocer las voces de quienes protagonizan esta lucha, te invitamos a escuchar el audio completo de la entrevista a continuación: