Desarmemos la venganza: un grito urgente para reconstruir el tejido comunitario desde los barrios

La comunicación entendida como un derecho social se convierte en una herramienta fundamental para visibilizar proyectos que buscan el bienestar y la unión de los pueblos. En este sentido, el mensaje de Elena Beatriz López y Carlos Buj, integrantes de la Comunidad para el desarrollo humano, pone sobre la mesa la necesidad de abordar la no violencia no solo como el cese de las armas, sino como una transformación interna y externa, ya que “la violencia empieza en el corazón de algunos, en la cabeza, en el corazón y en la acción de algunos”. Frente a la creciente concentración de los medios que promueven discursos de odio, es vital reafirmar valores como la solidaridad y la justicia social para democratizar nuestra convivencia cotidiana.

El análisis político actual revela cómo ciertos sectores económicos se han apoderado de los medios de difusión para perpetuar esquemas de dominación y violencia psicológica. Sin embargo, desde una perspectiva que prioriza el protagonismo de la comunidad, es posible recordar que “el ser humano no es violento por naturaleza”. Recomponer los vínculos exige denunciar el modelo de exclusión imperante y promover una conciencia colectiva que valore la soberanía cultural y la diversidad de cada habitante, fortaleciendo la identidad de nuestros barrios.

La propuesta para sanar el tejido social se basa en la reciprocidad y el encuentro genuino, bajo la premisa de que “la salida es en comunidad”. Superar la lógica de la venganza (identificada como el corazón del sistema actual) requiere de un trabajo consciente donde se aprenda a “tratar a los demás como quieres ser tratado”. Solo a través de la escucha receptiva y la formación de criterios propios podremos construir una sociedad más inclusiva, donde la ética política sea el motor del crecimiento tanto individual como colectivo.

El compromiso con estas ideas invita a la participación activa de voluntarios que deseen sumarse a la construcción de una nación humana universal. “Nuestra misión como humanistas es recomponer el tejido social”, y para ello el punto de encuentro físico de la Comunidad para el desarrollo humano se encuentra en la calle España 1985 de Ciudad, casi esquina Coronel Plaza. Es momento de que los sectores populares tomen la palabra y se organicen para sostener una agenda que responda a sus propias necesidades y esperanzas.

Invitamos a toda la comunidad a profundizar en estas reflexiones escuchando el audio completo de la entrevista:

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