El pasado 22 de noviembre, se realizó en la Unidad Almafuerte II la sexta edición de “Drimando Muros”, el único evento de hip hop del país —y posiblemente del mundo— desarrollado íntegramente en contexto de encierro. La iniciativa, que combina talleres anuales y una jornada final abierta a la comunidad penitenciaria, es coordinada por la rapera, docente y gestora cultural Luna Gambetta.
En diálogo con La Mosquitera, Gambetta destacó que el proyecto nació dentro del área de Cultura del Servicio Penitenciario, cuando agentes que disfrutaban del freestyle descubrieron a dos internos que rapeaban.
“Me invitaron a dar un taller y quedé totalmente sensibilizada. Vi algo enorme ahí adentro y supe que había que trabajarlo”, recordó.
Desde 2019, Gambetta sostiene talleres semanales dictados ad honorem, que luego se convirtieron en un espacio formal reconocido por la Dirección General de Escuelas. Actualmente, tiene 16 alumnos de distintos pabellones, lo que permitió generar vínculos de convivencia positiva dentro del penal.
Hip hop como herramienta de transformación social
Para Gambetta, el taller funciona como un espacio de contención, autoestima y construcción colectiva, donde los valores del hip hop —unión, respeto, autosuperación y amor— toman forma concreta.
“Ahí adentro se convive con mucha hermandad. Es impresionante cómo se transforman las relaciones cuando aparece el arte”, explicó.
La rapera remarcó que “Drimando Muros” rompe prejuicios profundamente instalados en la sociedad sobre las personas privadas de libertad, muchas veces alimentados por narrativas punitivistas y discursos mediáticos.
“Cuando uno entra, se da cuenta de que cualquiera podría estar ahí. Son personas que se equivocaron, que están cumpliendo su condena y necesitan herramientas para reinsertarse. El arte cambia la mirada y habilita otra forma de respeto”, señaló.
Edición 2025: remeras hechas en el penal y un clima de “navidad del hip hop”
La sexta edición del evento estuvo marcada por un fuerte espíritu comunitario. Los internos del complejo penitenciario diseñaron, cosieron y estamparon las remeras oficiales del festival, que luego fueron entregadas a los participantes.
“Para muchos, esa remera significa muchísimo. Hay quienes casi no reciben visitas. Salieron felices, buscando que los artistas les firmen sus remeras”, relató Gambetta.
La combinación entre artistas invitados y jóvenes privados de libertad generó una jornada que la rapera describió como “muy poderosa”, con un nivel de intercambio y alegría que superó ediciones anteriores.
“Es como la navidad del hip hop. Se vive una felicidad inmensa ahí adentro”, afirmó.
Cambios dentro del penal y respeto ganado a través del arte
El trabajo sostenido también generó transformaciones internas: algunos pabellones organizan competencias propias y aumentó el reconocimiento hacia quienes participan de los talleres.
“Se modificó la lógica del respeto. Ya no se valora solo al que más pelea, sino al que es un gran artista. Eso es un cambio enorme”, destacó.
La docente señaló además que estas acciones solo son posibles gracias a la labor del equipo de Cultura del Servicio Penitenciario, a quienes agradeció especialmente por “jugarse el puesto” para sostener actividades transformadoras en un contexto institucional complejo.
Una experiencia pionera a nivel mundial
Gambetta subrayó que no existen antecedentes similares en otros países:
“Somos pioneros en el mundo en pensar la reinserción social desde el hip hop. Esto es mucho más grande que nosotros. No se tiene que cortar”.
Reflexión final: arte, derechos y defensa del agua
La rapera dejó dos mensajes al cierre de la entrevista.
Por un lado, convocó a acercarse a la cultura hip hop y al arte en general:
“El arte salva vidas. Si te gusta rapear, bailar, hacer DJ, grafitear o hacer macramé, hacelo. Lo que te hace bien siempre vale”.
Y por otro, llamó a participar de la movilización en defensa del agua en Mendoza:
“El agua de Mendoza no se negocia. Vienen por el agua y tenemos que defenderla con uñas y dientes”.
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