La calle no es lugar para la niñez: organizarse para resistir

En el marco del Día de la Visibilización de Niños, Niñas y Adolescentes en Situación de Calle, desde el aire de la radio comunitaria se abrió un espacio para escuchar a quienes, lejos de la indiferencia, construyen respuestas concretas en el territorio.

La voz de Lidia, integrante del Proyecto Puentes Callejeros de la asociación Generando Puentes, puso en palabras una realidad que crece y duele, pero también una práctica sostenida de acompañamiento, escucha y organización popular.

“Ser, escuchar, estar” es el lema que guía a esta asociación civil con más de ocho años de trabajo en Mendoza. Lo que comenzó con intervenciones en barrios populares fue mutando al calor de las necesidades: hoy despliegan múltiples proyectos (apoyo escolar, deporte, murga, actividades culturales) en distintos puntos del Gran Mendoza, siempre con una premisa clara: reducir el sufrimiento social y generar espacios de inclusión.

Se pueden encontrar las zonas de intervención en su portal:

Generando Puentes

Hace cuatro años, a partir de una convocatoria de la Dirección General de Protección de Niños, Niñas y Adolescentes, la organización comenzó a trabajar específicamente con niñeces en situación de calle. “No intervenimos desde la presión ni la denuncia, sino desde la prevención y la promoción. Nos acercamos, preguntamos cómo están, qué necesitan, y desde ahí caminamos con ellos”, explicó Lidia.

El trabajo territorial se desarrolla principalmente en el centro mendocino y en barrios populares, donde detectaron una realidad poco visibilizada: en Mendoza, los niños y niñas no suelen vivir en la calle, pero sí la transitan diariamente. “Tienen estrategias de calle”, describió, dando cuenta de una problemática compleja que muchas veces pasa desapercibida en la rutina urbana.

Uno de los dispositivos centrales es la “escuelita móvil”, una propuesta lúdica y pedagógica que se instala en espacios públicos para generar encuentros a través del juego. Allí, no solo participan niños y niñas, sino también sus familias. “A veces ves a los padres jugando con sus hijos como si fueran chicos. El juego abre, habilita, repara”, relató.

Además, el espacio permite trabajar sobre derechos vulnerados: identidad, educación, salud. “Muchos no conocen sus derechos. Entonces, desde ahí empezamos a tejer redes para acompañar situaciones concretas”, agregó.

La Asociación busca voluntarios.

En un contexto donde las políticas públicas se retraen, el rol de estas organizaciones se vuelve fundamental. “No vamos a cambiar toda la realidad, pero acompañar a un chico, a una familia, ya es muchísimo”, sostuvo Lidia, reivindicando la potencia de lo colectivo frente a la exclusión.

De cara a la jornada de visibilización, Generando Puentes convoca a participar de actividades abiertas en el Teatrino de Plaza Independencia, con propuestas culturales, juegos, merienda y espacios de reflexión. “El objetivo es visibilizar y concientizar. Ver lo que muchas veces no queremos ver”, subrayó.

La invitación también se extiende a quienes quieran sumarse como voluntarios o colaborar con donaciones. “El tiempo también es una gran donación”, remarcaron desde la organización, que cuenta con equipos interdisciplinarios y una fuerte base de participación comunitaria.

En tiempos donde la desigualdad se profundiza, experiencias como Generando Puentes insisten en algo esencial: que ningún pibe ni piba es de la calle, que el juego es un derecho y que la organización colectiva sigue siendo una herramienta vital para construir otros horizontes posibles.

Al cierre, te invitamos a escuchar la entrevista completa en el siguiente link:

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