La poda consciente: recomendaciones del INTA para cuidar los frutales y prevenir plagas

Con la llegada del invierno y la caída de las hojas, comienza una etapa clave para quienes tienen árboles frutales en sus patios, huertas o fincas: la temporada de poda. Pero lejos de ser una tarea que implique simplemente cortar ramas al azar, requiere conocimiento, observación y criterios adecuados para garantizar la salud del árbol y mejorar su producción.

“Una actividad que combina técnica, observación y respeto por la vida vegetal”

En diálogo con el programa En Colectivo, la ingeniera agrónoma Emilce Bres, integrante de la Estación Experimental del INTA Luján de Cuyo, explicó cuáles son las especies que se podan en esta época, cómo realizar una poda correcta y qué aspectos tener en cuenta para el control de plagas y enfermedades.

“Estamos en época de poda de algunos árboles, pero no de cualquier cosa que uno agarra una tijera y corta. Hay que saber qué se poda y cómo hacerlo”, señaló Emilce al iniciar la entrevista.

La especialista explicó que la poda se realiza principalmente cuando los frutales de hoja caduca ya perdieron sus hojas, ya que es el momento adecuado para intervenir sobre la planta y regular la producción futura. Entre los ejemplares que se trabajan durante el invierno se encuentran los frutales de carozo, como durazneros y ciruelos; los frutales de pepita, como manzanos y perales; además de olivos y nogales.

En el caso de los cítricos, recomendó esperar un poco más, acercándose a la primavera, especialmente en zonas donde existe riesgo de heladas tardías. “Los cítricos no son frutales típicos de nuestra zona, vienen de lugares donde no hay heladas. En zonas frías hay que protegerlos o elegir bien dónde colocarlos”, explicó.

La poda como herramienta para ordenar y fortalecer el árbol

La especialista destacó que la poda no solamente tiene que ver con cortar ramas, sino con entender cómo funciona cada especie. A través de esta práctica se regula la cantidad de fruta que tendrá la planta y se equilibra el crecimiento vegetativo.

“Con la poda regulás bastante la carga de la planta, cuánta fruta va a tener en relación al crecimiento. Hay que conocer los órganos del árbol para saber qué cortar y qué conservar”, explicó.

Uno de los sistemas más utilizados es el llamado vaso, una forma de conducción donde se busca abrir la copa para permitir la entrada de luz al interior del árbol. En estos casos se eliminan ramas que crecen hacia el centro porque generan sombra y dificultan el desarrollo.

En otros frutales, como el manzano, puede utilizarse el sistema de eje central, donde se conserva una rama principal que guía el crecimiento.

La ingeniera también hizo hincapié en la importancia de planificar antes de plantar un árbol. Muchas veces los problemas aparecen años después cuando las especies elegidas no tienen el espacio suficiente para desarrollar sus raíces o su copa.

“Hay que investigar antes de plantar. Después la gente se enoja con las raíces, pero el árbol crece de acuerdo al lugar donde lo pusimos”, explicó.

Chupones, ramas enfermas y la observación como clave

Durante la entrevista también se abordó uno de los temas que más dudas genera: cómo reconocer los famosos “chupones”. Bres explicó que se trata de brotes que aparecen desde madera vieja, generalmente luego de podas muy intensas.

“Son ramas muy vigorosas, que salen muy verticales y generalmente en lugares donde no son deseables, como hacia el centro de la copa”, detalló.

Además, remarcó que la poda es un momento ideal para observar el estado general del árbol: detectar ramas dañadas, enfermedades o sectores que necesitan ser eliminados.

El cuidado de la vid y los olivos

Ante la consulta de los oyentes, la especialista brindó recomendaciones para la poda de la vid, una práctica muy arraigada en Mendoza.

Explicó que en el parral cuyano se trabaja con el sistema de pitón y cargador: el pitón permite renovar la madera y el cargador es donde se desarrollará la producción de fruta.

En cuanto a los olivos jóvenes, indicó que pueden esperar el final de las heladas para ser trasplantados. Una vez colocados en tierra, necesitan una poda de formación que permita darle estructura al árbol desde sus primeros años.

Plagas: prevenir antes de que el problema avance

La conversación también abrió la puerta al control de plagas frecuentes en frutales. La entrevistada mencionó tres de las más habituales: la mosca del mediterráneo, carpocapsa y grafolita.

En el caso de la mosca del mediterráneo, explicó que las trampas se colocan durante primavera y verano. Para carpocapsa y grafolita recomendó una técnica con cartón corrugado colocado en la base del tronco cuando el árbol ya tiene frutos, para capturar las formas invernantes de estas plagas.

También destacó la importancia de no dejar fruta caída en el suelo luego de la cosecha: “Si queda fruta en el suelo, la plaga sigue su ciclo. Es importante retirarla para cortar esa continuidad”.

Otro aspecto fundamental es marcar los árboles que presentan problemas para no confundirlos con ejemplares sanos y evitar trasladar enfermedades. En ese sentido, recordó que hongos y bacterias pueden transmitirse mediante herramientas si no se tiene cuidado.

El INTA como espacio de consulta y capacitación

La ingeniera Emilce Bres invitó a la comunidad a seguir las actividades y capacitaciones que realiza el INTA, donde se brindan herramientas para productores y vecinos que quieren aprender sobre el manejo de sus plantas.

Las próximas jornadas y propuestas se difunden a través de los canales del INTA Mendoza, donde se anuncian nuevas capacitaciones.

Una charla llena de consejos prácticos para quienes aman los árboles y buscan cuidarlos mejor, entendiendo que la poda no es solo cortar: es acompañar el crecimiento y la salud de la planta.

Link: https://archive.org/details/emilce-bres