En una emotiva entrevista realizada en Radio Comunitaria La Mosquitera, dialogamos con Mauricio Albornoz Iniesta, director del documental Una Canción para Mi Tierra, una obra que nació a partir de una experiencia educativa en escuelas públicas rurales del sur de Córdoba y otra de Santa Fe y que hoy se ha convertido en un fenómeno cultural y ambiental reconocido en todo el mundo.
El documental que une educación, arte y conciencia ambiental sigue la historia de Ramiro Lezcano, docente de música de escuelas rurales, que decidió transformar la preocupación de sus estudiantes por las fumigaciones cercanas a sus establecimientos educativos, en canciones capaces de visibilizar una problemática que afecta a numerosas comunidades.
“Esta película es una puerta de entrada a un proyecto mucho más grande que se llama Canciones Urgentes para Mi Tierra, una propuesta musical, pedagógica y ambiental que hoy incluso está cruzando otras disciplinas artísticas” explicó Albornoz.
Cuando la escuela se convierte en una herramienta de transformación
El documental muestra cómo, ante la preocupación por las fumigaciones con agroquímicos en zonas rurales, el profe comenzó a trabajar junto a sus estudiantes en la creación de canciones que expresaran aquello que estaban viviendo.
Lejos de quedarse en una denuncia tradicional, el proyecto encontró en el arte una forma diferente de resistencia.
“Los chicos tienen una lógica distinta a la de los adultos. Ellos salen de la confrontación típica y hablan desde el juego, desde la canción, desde el amor. Esa forma de expresar las cosas tiene una potencia increíble”, reflexionó el director.
Para Mauricio, una de las mayores fortalezas del proyecto radica precisamente en la voz de las infancias.
“Los adultos muchas veces construimos argumentos para justificar determinadas situaciones. Pero un chico te dice simplemente: ‘No puedo salir al patio porque me están fumigando encima’. Y esa verdad tan sencilla derriba cualquier construcción que intentemos hacer”.
Escuchar a las infancias
Durante la conversación, el realizador destacó que el proyecto pone en valor algo que muchas veces se pierde en las instituciones educativas: la escucha genuina de las niñas y niños.
“Ellos no son solamente el futuro, también son el presente. Están viviendo el mismo mundo que nosotros y tienen derecho a expresarlo. Nuestro deber como adultos es escucharlos y ayudarlos a que sus voces crezcan”. Y eso, específicamente, se evidencia en esta experiencia: Ramiro Lezcano, su maestro de música, tiene una escucha atenta y real de sus estudiantes, que visibilizan esa problemática ambiental, que genera resistencia por su puesto en el campo, pero lejos de detenerse ante eso, nace un proyecto escolar que termina armando un “Woodstock ambiental” para denunciar lo que está pansado y de allí comienza a generarse esa red tejida por innumerables artistas que se van sumando y el proyecto crece hasta llegar a lugares inesperados, como por ejemplo, Europa.
Esa mirada atraviesa toda la experiencia de Canciones Urgentes para Mi Tierra, donde las canciones nacen de palabras, preocupaciones e ideas surgidas directamente de los estudiantes.
Según relató el entrevistado, el impacto emocional que genera esta experiencia ha sido enorme tanto en quienes participaron como en quienes conocen la historia.
“Esta película emociona como nunca vi que emocionara otra película. Mucha gente se siente identificada porque refleja el trabajo silencioso de docentes, comunidades y personas que todos los días intentan mejorar el mundo”.
De una escuela rural a los principales festivales del mundo
Lo que comenzó en pequeñas escuelas rurales terminó convirtiéndose en una producción internacional premiada.
Durante 2025, el documental recorrió alrededor de 100 festivales en más de 30 países y obtuvo cerca de veinte reconocimientos internacionales.
Entre ellos se destaca el premio a la Mejor Película Ambiental Internacional del Año 2025 otorgado por la Green Film Network, una red que reúne a los principales festivales de cine ambiental del mundo.
“Entre miles de películas eligieron una historia argentina nacida en la escuela pública rural y protagonizada por chicos y docentes que trabajan para mejorar las cosas. Eso para nosotros tiene un valor enorme”, señaló.
Actualmente la película continúa su recorrido por salas argentinas, sostenida principalmente por la recomendación del público.
Un proyecto que sigue creciendo
Lejos de concluir con el estreno del documental, la experiencia continúa expandiéndose.
A través de la productora Cactus Cine, el equipo sigue trabajando junto a las escuelas rurales desarrollando talleres audiovisuales para que las y los estudiantes puedan contar sus propias historias.
“Terminamos la película y seguimos yendo. Los chicos ya realizaron dos cortometrajes y este año están produciendo un tercero. La idea es seguir dándoles herramientas para que puedan expresarse”.
El proyecto también cuenta con tres discos editados, alrededor de cincuenta canciones y la participación de más de seiscientos músicos de reconocimiento nacional e internacional.
Entre quienes acompañaron la iniciativa figuran artistas como León Gieco, Teresa Parodi, Víctor Heredia, Lito Vitale, Rubén Blades, Pablo Milanés y la banda colombiana Aterciopelados entre otros.
De Córdoba a la Amazonía
La repercusión internacional abrió nuevas puertas. Mauricio adelantó que actualmente trabajan en una segunda etapa del proyecto que se está desarrollando en Colombia, enfocada en la problemática de la deforestación amazónica.
“Aterciopelados quedó fascinado con la experiencia y fueron ellos quienes nos propusieron llevar esta idea a la Amazonía. Estamos desarrollando ese proyecto y esperamos poder filmarlo próximamente”.
La fuerza de los sueños colectivos
A lo largo de toda la entrevista apareció una idea recurrente: la importancia de creer en los sueños colectivos y trabajar para convertirlos en realidad.
“Los chicos nos enseñaron a no claudicar en las luchas, a disfrutar la resistencia y a entender que los caminos que parecen imposibles se vuelven posibles cuando nos animamos a soñarlos”.
Para el director, una de las mayores conquistas del proyecto es haber logrado que niñas y niños de escuelas -muchas veces invisibilizadas- puedan sentir que sus voces importan.
“Que un chico pueda decir ‘vengo a cantar mi canción y me escuchan’, o ‘hice una película y me aplauden’, es algo profundamente transformador”.
Una historia que devuelve esperanza
Antes de despedirse, el director agradeció el espacio brindado por los medios comunitarios y renovó la invitación a conocer la película.
“Van a salir conmovidos. No es una historia más. Es una experiencia que devuelve esperanza y nos recuerda que hay muchísima gente trabajando todos los días para cambiar las cosas”.
Desde La Mosquitera celebramos estos proyectos que articulan educación, arte, organización comunitaria y defensa de los territorios, demostrando que las transformaciones más profundas muchas veces nacen en los lugares más pequeños y en las voces que históricamente han sido menos escuchadas, esperando con ansias su estreno en Mendoza.
Invitamos a nuestra audiencia a escuchar la entrevista completa realizada en el programa En Colectivo: