En el marco de la movilización por los 50 años del 24 de marzo de 1976, desde el kilómetro cero de Mendoza, Cristian Rojas, integrante del Movimiento Independiente de Músicos de Mendoza (MIMM), destacó el rol fundamental del arte en la construcción de memoria y en la resistencia frente al terrorismo de Estado.
“Contento de que esté llegando cada vez más gente”, expresó en medio de la concentración, señalando que el crecimiento de la convocatoria es también una señal de la vigencia de la memoria colectiva.
Desde el MIMM, explicó, vienen sosteniendo hace años un trabajo comprometido con la agenda del 24 de marzo: “Siempre ha estado como un objetivo político recuperar o construir esa memoria que es tan importante, sobre todo en este contexto”. En ese camino, el colectivo impulsa un proyecto de reconstrucción de historias de músicos y músicas mendocinas víctimas de la última dictadura cívico-militar.
A partir del trabajo colectivo, el intercambio con colegas y la articulación con organismos de derechos humanos, lograron identificar al menos tres casos: el músico estadounidense radicado en Mendoza Billy Lee Hunt, y las músicas Ana Beatriz Corsino y Adriana Bonaldi, ambas vinculadas a la formación musical en la provincia. “Nos parecía importante decir que hubo músicos desaparecidos en Mendoza y empezar a recuperar esas historias”, sostuvo Cristian.
La iniciativa no surge de manera aislada, sino como continuidad de acciones previas. Entre ellas, recordó un homenaje realizado el año pasado en el último lugar donde fue visto Hunt, en articulación con otros músicos e investigadores de la escena local.
Durante la entrevista también se puso en valor el lugar del arte en contextos represivos. “La cultura y la música fueron perseguidas y censuradas. Había una intencionalidad de imponer otro relato”, remarcando que quienes hacían música no solo eran artistas, sino también sujetos políticos: “Eran personas que querían cambiar la realidad”.
En ese sentido, destacó la potencia del arte como herramienta de resistencia: “No la han podido callar. Los músicos y las músicas siempre encontraron la forma de decir lo que querían decir”.
Finalmente, el referente del MIMM invitó a seguir las redes del colectivo para conocer sus actividades y celebró las articulaciones con otras experiencias culturales, como el colectivo de Cantoras, que también forma parte de este entramado de memoria, arte y organización.
A 50 años del golpe, la música vuelve a ocupar las calles, no solo como expresión artística, sino como un acto de memoria viva y colectiva.