Savia, diez años de cosmética natural con raíces en Bermejo

¿Y si empezamos a preguntarnos qué nos ponemos sobre la piel, de dónde vienen los ingredientes de nuestros productos de higiene y qué impacto tiene su producción en el ambiente? En tiempos de consumo acelerado y productos industriales, la cosmética natural abre otras posibilidades. En Bermejo, Savia lleva diez años demostrando que es posible construir una alternativa desde el territorio, con conciencia agroecológica y mucho trabajo colectivo.

En una nueva edición de la columna de Agroecología del programa En Colectivo, Juan Pablo Nieto conversó con Trinidad Croceri, una de las creadoras de Savia Cosmética Natural, emprendimiento que comparte con su amiga y compañera Katherina Abellan. Ambas estudiaron Agronomía y encontraron en la agroecología un camino para vincular sus conocimientos con una forma de producción más amigable con la salud y el ambiente.

De la planta a la piel, con conciencia agroecológica

Cuando Savia comenzó a producir, la cosmética natural todavía era poco conocida y las posibilidades de formación eran más limitadas. Sin embargo, las creadoras encontraron un camino para recuperar saberes que vienen de generaciones anteriores y combinarlos con herramientas actuales para desarrollar productos de uso cotidiano.

Trini recordó, por ejemplo, las antiguas preparaciones con cera de abeja y aceite que se utilizaban para elaborar pomadas. Esos conocimientos tradicionales, explicó, pueden recuperarse y perfeccionarse para crear una cosmética que acompañe la vida diaria.

La propuesta de Savia parte de una idea central: el cuidado personal no debería limitarse a la búsqueda de belleza, sino que también tiene que ver con la salud y el bienestar.

“Lo que buscamos con Savia es que este reemplazo hacia lo natural sea amable”, explicó Trini durante la entrevista.

La apuesta también implica revisar costumbres instaladas y preguntarnos qué usamos, por qué lo elegimos y qué efectos puede tener sobre nuestros cuerpos.

La agroecología no termina en la huerta ni en los alimentos. También puede estar en los productos que usamos todos los días.

Menos residuos, más producción local

Savia elabora sus productos en un pequeño laboratorio en Bermejo, donde Trini y Kate sostienen buena parte del proceso de producción. Cultivan sus propias plantas de manera agroecológica y priorizan materias primas locales y de procedencia conocida.

El emprendimiento también apuesta por la reutilización de envases, especialmente los de vidrio, y el reciclaje de aquellos que no pueden volver a utilizarse.

A eso se suma una red de alrededor de diez vendedoras que acercan los productos a sus comunidades, con el objetivo de reducir intermediarios y facilitar la distribución.

En tiempos de producción masiva y descarte permanente, estas decisiones muestran que existen alternativas que priorizan el cuidado ambiental, el trabajo y los vínculos de cercanía.

Porque cuidar el cuerpo también implica revisar los hábitos de consumo. Y porque construir alternativas desde los territorios es una manera concreta de disputar un modelo que muchas veces pone el mercado por encima de la salud y el ambiente.

Como señaló Juan Pablo durante la charla, la relación entre lo que consumimos, nuestro cuerpo y el ambiente obliga a mirar toda la cadena de producción, desde el origen de los insumos hasta el producto que llega a nuestras manos.

Savia lleva diez años transitando un camino que comenzó como una apuesta por la cosmética natural y se convirtió en un proyecto que reúne producción local, saberes tradicionales, compromiso agroecológico y construcción colectiva.

Desde la columna de Agroecología de En Colectivo, seguimos conociendo experiencias que abren otros caminos y demuestran que otra forma de producir, consumir y cuidar la vida es posible.

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