La resistencia contra la explotación minera en Mendoza se traslada al plano judicial con la presentación de múltiples amparos y acciones de inconstitucionalidad contra la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) del proyecto San Jorge. Desde una perspectiva que entiende la comunicación como un derecho social y una herramienta para reafirmar la soberanía del pueblo sobre sus territorios, se denuncia que el proceso oficial carece de la transparencia necesaria que exige el principio republicano de gobierno.
El abogado Luis Gabriel Escobar Blanco, integrante del equipo legal que impulsa estas medidas, destacó que el nudo central de los reclamos reside en las omisiones de información veraz: “hubo omisiones de información, una declaración de impacto ambiental incompleta, pero una declaración de impacto ambiental que contiene errores muy groseros”.
La estrategia legal se divide en dos frentes: los amparos, que buscan respuestas urgentes ante la amenaza inmediata, y las acciones de inconstitucionalidad ante la Suprema Corte, que apuntan a una discusión estructural sobre la protección de los bienes comunes. Uno de los puntos más alarmantes señalados por la querella es el ocultamiento de riesgos sanitarios graves, como la presencia de arsénico asociada a la extracción de cobre, un dato que no figura en los informes oficiales.
En este sentido, se apela a la aplicación efectiva de los principios de prevención y precaución, recordándole a la justicia su responsabilidad social: “nos tienen que dar por el principio republicano de publicidad de los actos de gobierno información que sea veraz, fidedigna, confiable y que es comprobable y además completa”.
Finalmente, el colectivo legal enfatiza que esta disputa no es individual, sino una “maratón” de resistencia popular que requiere la participación masiva de la comunidad mendocina. Existe un procedimiento abierto para que vecinos y organizaciones se adhieran a las causas colectivas, fortaleciendo así la presión sobre los magistrados y demostrando que no hay licencia social para el extractivismo. Como señala Escobar Blanco, la movilización y el conocimiento son las armas de la verdadera democracia: “estamos en un lugar seguro para poder debatir, discutir ideas y plantear diferencias… pierde el que deja de correr”.
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