Un nuevo espacio cerámico en Bermejo: “Menos plástico, más cerámica; más cultura, menos violencia”

La histórica calle Maure de El Bermejo vuelve a convertirse en escenario de encuentro, arte y construcción comunitaria. En diálogo con el programa En Colectivo de Radio Comunitaria La Mosquitera, el reconocido ceramista mendocino Adrián Manchento compartió los detalles de una iniciativa que busca reactivar la vida cultural de la zona a través de talleres abiertos de cerámica y la creación de un espacio permanente dedicado a este arte ancestral.

Profesor de la Cátedra de Modelado y Cerámica de la Facultad de Artes y Diseño de la Universidad Nacional de Cuyo, Manchento es una referencia ineludible de la cerámica mendocina. Durante la entrevista repasó el origen de este proyecto que comienza a tomar forma en una emblemática casona ubicada en calle Maure 1297, fruto de un sueño compartido durante años con Germinal “Chicho” Marín, propietario del lugar y promotor de diversas iniciativas culturales.

“Siempre soñábamos con generar actividades artísticas en distintos lugares de Mendoza”, recordó el artista. Esa búsqueda, que tuvo antecedentes en experiencias culturales y ferias autogestivas realizadas en otros puntos de la provincia, encontró finalmente en Bermejo el escenario ideal para echar raíces.

Recuperar la cultura desde el territorio

Para Adrián, la elección de la calle Maure no es casual. El ceramista destacó el valor simbólico e histórico de este rincón de Guaymallén, al que definió como un espacio profundamente ligado a la cultura mendocina.

“Me gusta la zona, me gusta el lugar y entiendo que es un sitio icónico de nuestra cultura. Para mí es un honor estar trabajando aquí”, expresó.

La propuesta trasciende la enseñanza de una técnica artística. El objetivo es generar un ámbito de encuentro comunitario, donde vecinos y vecinas puedan compartir experiencias, aprender un oficio y fortalecer vínculos a través de la creación colectiva.

Construir un horno para construir comunidad

Uno de los aspectos más novedosos del proyecto es la construcción participativa de un horno cerámico a leña, una herramienta fundamental para transformar la arcilla en piezas terminadas.

Lejos de plantear un proceso inaccesible o reservado a especialistas, Manchento explicó que el horno será construido con materiales sencillos y reciclados, demostrando que cualquier persona interesada puede acercarse al universo de la cerámica sin grandes recursos económicos.

“El primer paso es contar con una herramienta que permita transformar la arcilla. Si tenemos un horno, aunque sea sencillo, podemos empezar a producir, experimentar y aprender”, explicó.

El proyecto contempla compartir conocimientos sobre los distintos tipos de hornos, los procesos de cocción y las temperaturas necesarias para alcanzar la transformación del barro. Según detalló, el horno podrá llegar a superar los 1.000 grados centígrados utilizando materiales de fácil acceso.

La cerámica como herramienta de bienestar

A lo largo de la conversación, el profe insistió en el valor humano y terapéutico de la práctica de la cerámica. Desde niños hasta personas mayores, cualquier integrante de la comunidad puede participar de los talleres.

“La cerámica hace muy bien a quienes se acercan a ella”, afirmó.

Para el docente, el contacto directo con la arcilla estimula la creatividad, favorece la concentración y genera espacios de encuentro que resultan especialmente valiosos en tiempos atravesados por el individualismo y la aceleración cotidiana.

Por eso define la actividad también como un juego, una experiencia sensorial y emocional que conecta a las personas con los materiales más elementales de la naturaleza.

Reciclar para crear

Otro eje central de la propuesta es la reutilización de materiales. Durante la entrevista se conversó sobre el aprovechamiento de antiguos adobes, restos de leña y otros elementos disponibles en el entorno para la construcción y funcionamiento del horno.

El entrevistado explicó que muchos de estos materiales poseen propiedades ideales para los procesos cerámicos y que su reutilización contribuye a una práctica artística más sustentable.

Esta mirada ambiental atraviesa toda la iniciativa y se resume en una frase que el ceramista comparte como una verdadera declaración de principios:

“Menos plástico, más cerámica. Más cultura, menos violencia”.

Según señaló, trabajar con la tierra implica recuperar una relación directa con la naturaleza y desarrollar una sensibilidad diferente hacia el entorno.

Un proyecto que recién comienza

Aunque los talleres ya comenzaron a recibir participantes, la propuesta apunta mucho más lejos. La intención es consolidar en Bermejo un verdadero centro cultural de la cerámica, capaz de albergar futuras actividades, encuentros, exposiciones e invitados especiales vinculados a esta disciplina.

“Esto da para mucho porque recién estamos comenzando”, aseguró Manchento, entusiasmado con el potencial del espacio y con la respuesta que viene encontrando entre vecinos y vecinas.

La invitación permanece abierta para quienes quieran aprender, observar, compartir una charla o simplemente acercarse a conocer una experiencia que combina arte, comunidad y compromiso con el territorio.

Porque, como quedó claro durante la entrevista, la cerámica no es solamente una técnica artística: es también una forma de construir cultura desde abajo, con las manos en la tierra y la mirada puesta en el encuentro colectivo.

Conocé todos los detalles de esta propuesta que busca convertir a la calle Maure en un nuevo punto de referencia para el arte y la cultura popular en Mendoza en las redes del profe: https://www.instagram.com/adrian_manchento?utm_source=ig_web_button_share_sheet&igsh=ZDNlZDc0MzIxNw==

Escuchá la entrevista completa realizada por el programa En Colectivo de Radio Comunitaria La Mosquitera:

Adrian Manchento : Free Download, Borrow, and Streaming : Internet Archive