Esta semana, específicamente el 5 de octubre, celebramos en la Argentina el Día Nacional de las Aves. Nuestro país tiene más de 1000 especies de aves registradas a lo largo de su territorio, que incluye diversas zonas geográficas, desde llanuras, estepas, desiertos, bosques, selvas, montes, riberas de ríos y mares, etc.
Ellas, no sólo son parte de la identidad de cada región, sino que también cumplen funciones esenciales desde el punto de vista biológico, ecológico: la dispersión de semillas, la polinización, muchas de ellas -carroñeras como el jote, el cóndor o el carancho, además de alimentarse, transforman los restos de los seres vivos que mueren en otras sustancias que siguen su curso dentro del ciclo de la materia.
Esos seres vivos que tienen la particular capacidad de habitar los cielos, bueno, casi todas.
Las aves son una de las clases del grupo de los animales vertebrados (ellos son los que tienen un esqueleto interno) y algunas de sus características más evolucionadas son:
- tienen el cuerpo cubierto de plumas, lo que les permite mantener su temperatura corporal y también están adaptadas para el vuelo.
- tienen un pico en lugar de dientes, que va cambiando según lo que comen
- tienen dos patas y sus dos extremidades anteriores están convertidas en alas, obviamente que es una adaptación al vuelo (aunque hay algunos grupos de aves que no vuela, pero son los menos, como los pingüinos o los ñandúes y choiques).
También es bueno saber, que no es lo mismo decir AVES que PÁJAROS. Dentro de la clase aves, hay muchas subdivisiones, y uno de esos subgrupos, es el Orden Paseriformes: que es el que agrupa a los pájaros. Se llama así este grupo porque todas las aves que están aquí, tienen el cuerpo parecido a la forma del gorrión (cuyo nombre científico es Passer domesticus).
Es decir que los pájaros, son solamente un grupo dentro de muchos otros que forman la clase AVES.
Vamos a hablar un poco de algunas representantes de este hermoso grupo:

El hornero (Furnarius rufus) es endémico de Sudamérica meridional. Habita el este, centro y sur de Brasil; Uruguay, Paraguay, este de Bolivia y Argentina hasta Chubut. Su dependencia de la disponibilidad de barro hace que rehúya las zonas más áridas del oeste. Por otra parte, su estrecha relación con el hombre determina que su distribución avance simultáneamente con la expansión de la instalación humana permanente y sus sistemas de riego o provisión de agua.
Es el ave nacional de Argentina y una de sus características identitarias es la construcción de un nido de barro, que hacen macho y hembra, con mucha dedicación y miles de viajes llevando en su pico un poco de barro y algunas ramitas, palitos, hojas, etc.
Para los amantes de la naturaleza, existe una app llamada INATURALIST, que desde hace ya varios años, permite e invita a cualquier persona que le gusta observar a distintos seres vivos, a que participen en este proyecto y pueden ir reconociendo distintas especies del lugar donde viven, registrarlas con una foto y subirlas a la app. Entonces hay miles de usuarios de todo el globo interactuando y compartiendo información de la flora y de la fauna que habita en su lugar.
Otra ave típica de nuestra zona es el llamado “Naranjero” o “Siete colores”, cuyo nombre científico es Rauenia o Thraupis bonariensis. Esta especie es migratoria y por nuestra zona podemos verlos en épocas invernales. Presentan dimorfismo sexual, es decir que el macho y la hembra no son iguales: el macho naranjero tiene colores brillantes muy llamativos, un celeste violáceo en la cabeza y garganta, el pecho de un amarillo/naranja. En cambio, la hembra, tiene colores más apagados, con el dorso más oliváceo y un vientre más ocre. Esto es así muchas veces, en las aves, ya que las hembras en muchas ocasiones, cuidan los huevos, los incuban y por ello deben ocultarse con mayor ahínco de sus depredadores, y por eso suelen tener colores más apagados. A continuación podemos apreciar lo distintos que son el macho y la hembra.


Águila Mora (Geranoaetus melanoleucus) es un ave rapaz (es cazadora) extendida por todo el territorio argentino. Mide unos 70 cm de alto, vuela en planeo. Tiene el dorso y el pecho de color plomizo y la parte ventral, blanca.
Otra especie de ave emblemática de nuestra provincia y de toda la Cordillera de Los Andes es el Cóndor andino (Vultur griphus). Es un animal majestuoso e impresionante; las alas llegan a medir hasta 3 metros de un extremo al otro y por ello es el ave voladora más grande que existe. Su vuelo es fundamentalmente a través de planear, batiendo muy lentamente sus alas y aprovechando las corrientes de aire. Los pueblos originarios andinos lo han venerado desde siempre, y representa para ellos un animal sagrado. Es un ave carroñera, es decir, que NO caza, sino que come restos de animales muertos.
Para aportar a la conservación de esta especie, hay un Programa desde el año 1991, el Programa de Conservación del Cóndor Andino (PCCA) cuyo objetivo es optimizar la cría, el rescate y la rehabilitación de cóndores para derivar los ejemplares a planes de conservación ex situ e in situ de la especie, con la finalidad de contribuir a la conservación de la biodiversidad y el equilibrio ecológico. ¿Cómo trabajan en este programa? La hembra del cóndor pone los huevos en las condorieras, que están siempre en lugares muy alejados o en las laderas de rocas escarpadas en las montañas. Pone un solo huevo por temporada. Pero si lo pierde, pone otro huevo por única vez. Entonces, con esta información, el equipo interdisciplinario del programa, llega hasta la condoriera, extrae el huevo, lo traslada hasta el lugar donde está la incubadora y allí lo cuidan.
Mientras tanto, la hembra pone otro huevo y por eso no se restringe la natalidad de la especie en la montaña. En la incubadora, cuidan el huevo hasta que nace el pichón. Allí, sin que tenga contacto con la especie humana, lxs encargadxs de alimentarlo, acicalarlo, cuidarlo, lo hacen dentro de un espacio protegido, y a través de unos títeres que emulan al macho y a la hembra, con ellos cubren los brazos, y así la cría no se acostumbra a la presencia humana. Cuando alcanza un desarrollo adecuado, se lo traslada a lugares que habitan los cóndores, y se realiza la “liberación”. Es un momento muy importante, muy emotivo. Siempre se convoca a escuelas para que las niñeces participen de esa experiencia, y también a los pueblos indígenas, con quienes realizan la reinserción del animal a su hábitat natural.
En Mendoza, la Fundación Cullunche es el nexo para acercarse y colaborar con el Programa de conservación del Cóndor Andino.
Podemos verlos en el siguiente video, que intenta concientizar sobre lo peligroso del uso de cebos ilegales para matar a grandes carnívoros y que los cóndores suelen intoxicarse cuando comen restos de esos carnívoros muertos por el veneno.
El cóndor siempre ha habitado la cordillera, siempre fue honrado por los habitantes de estos suelos y son seres superiores que están en otros espacios, nos dicen los pueblos andinos y por eso debe seguir siempre, mirando desde lo alto de una cumbre o desde lo alto del cielo, su tierra. “Donde hay un cóndor, siempre va a haber felicidad”
Mirá el video del PCCA donde nos comparten una experiencia de regreso de 3 cóndores a su lugar. Y que la vida, en cualquiera de sus formas, siempre sea respetada, ya que compartimos una misma casa.
Fuentes:
Furnarius rufus – Sistema de Información de Biodiversidad de la Administración de Parques Nacionales, Argentina
Aves Argentinas – BirdLife International.
“Guia para la identificación de las aves de Argentina y Uruguay”, Narosky T e Yzurieta, D.