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EL MERENDERO PODEROSO 

Por Valeria Sol Marchan

Yendo por calle Mathus Hoyos hacia el este, pasando el hospital del Sauce y frente al Barrio Constitución, la Poderosa bancó la parada de Yamila y sus cumpas que conforman el asentamiento Los Hornos para llevar adelante el merendero, que ya estaba en marcha con el trabajo y las ganas de las mujeres del lugar.

Acercándose las 17:00 hs el merendero empieza a rodearse de niñes, mujeres y perros flacos al salto de alguna miga que se desprenda de los panificados que las chicas hacen para la merienda, todo casero, en horno a leña, a mano y a pulmón; y entonces casi sin querer queriendo me encuentro con Yamila, referente del barrio, para charlar y conocer la labor y las circunstancias en que se construye este espacio.

Hace dos años que La Poderosa está en el barrio aunque la historia comienza antes, cuando Yamila y otras vecinas empezaron a preparar la merienda para los chicxs del lugar, poniendo una el azúcar, otra la leche etc. Pero la realidad es que se hacía duro llevar adelante este objetivo frente a la realidad económica cada vez más dura. Entonces por intermedio de gente amiga se hizo el contacto con la Poderosa la cual ya estaba poniendo la mirada en la posibilidad de hacerse presente en algún asentamiento de Guaymallén.

Así que la primera actividad que La Poderosa acompaña es la del merendero, al principio fue para alrededor de 20 niñes, hoy meriendan alrededor de 85 que no sólo vienen del asentamiento sino también de barrios aledaños. Se mantiene con la venta de empanadas y parripollo que tienen sobre la calle Mathus Hoyos los fines de semana  y con alguna contribución de la CTEP que manda mercadería cada 2 o 3 meses aunque con fechas de vencimiento prontas a cumplirse y en su mayoría alimentos donde prevalecen los carbohidratos.

Hoy las actividades que se desarrollan son varios talleres (llevados adelante por educadorxs y personas que colaboran ad honorem) como la ludoteca y C.A.E para los más chiquitos, alfabetización de adultos, talleres de carpintería, de costura, de género, de huerta, todos con el propósito de generar fuentes de trabajo para llevar la vida adelante. Y  la vida en el barrio una vez más habla de la desigualdad que las mujeres atravesamos desde siempre  y la sororidad en pie de lucha para revelarnos contra ese orden establecido. Porque  la realidad familiar del asentamiento es la de mujeres solas sin parejas  con sus hijes a cuestas, a las cuales se les hace muy difícil salir a trabajar o estudiar o ser aceptadas en trabajos formales, logran trabajar cuando es la temporada del ajo organizándose para que mientras algunas se juntan a pelar, otra cuida de los niñes de todas, o cuando es temporada de cosecha. Por eso los talleres tienen el ojo puesto en la posibilidad de generar oficio y herramientas para que las familias puedan sacar algún rédito de eso, manejar la economía popular del barrio, o elaborar la soberanía alimentaria en el caso de la huerta en casa.

En el caso del taller de costura además de enseñar oficio tiene por objetivo en el futuro ser una textil, y en el caso de los panificados para la merienda están pensando en convertirlo en otra fuente de ingreso vendiendo afuera lo que se elabora.

En cuanto a la salud, cuentan con un centro de salud que funciona en el Hospital El Sauce aunque solo tiene una pediatra y un médico clínico, no hay ginecólogx u odontólogx.

Las mujeres del asentamiento Los Hornos junto a La Poderosa refuerzan la idea hecha realidad de que, a pesar de la malaria, el trabajo colectivo es más fructífero, es posible y que muchas manos y cabezas pueden transformar la realidad del barrio y construir herramientas específicas para cada comunidad.

Si querés comunicarte con el merendero: Yamila Rivas 261 5893490

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