El 22 de octubre es una fecha para abrazar la memoria, reconocer una lucha histórica y renovar un compromiso que sigue vigente: 49 años de esperanza, resistencia y búsqueda incansable de las Abuelas de Plaza de Mayo. Una lucha que comenzó en plena dictadura cívico-militar, frente al terrorismo de Estado y la apropiación sistemática de niñas y niños, y que hoy con 140 identidades reestablecidas continúa la lucha con nuevas generaciones dispuestas a sostener las banderas de Memoria, Verdad y Justicia.
En diálogo con la radio, Claudia Domínguez Castro, nieta de Gladys Castro y María Dominguez, compartió su historia y las reflexiones que le despierta esta fecha. Su restitución de identidad llegó en 2015, después de 38 años de búsqueda de su familia biológica. Desde entonces, su recorrido personal se transformó también en un compromiso colectivo: hoy integra la Comisión Directiva de Abuelas de Plaza de Mayo y participa en la coordinación de la Red por el Derecho a la Identidad.
Abuelas, casi una década de esperanza y una lucha que inspira
Al recordar el encuentro con sus Abuelas, Claudia habló de una admiración que creció al comprender la dimensión de lo que habían hecho para encontrarla. Durante 38 años, ellas sostuvieron la búsqueda de su familia y de su nieta, enfrentando la persecución, el miedo y la falta de herramientas en un contexto de violencia estatal.
“Es amor y admiración absoluta”, expresó al describir lo que significó conocerlas y dimensionar la lucha que habían llevado adelante.
Mujeres que antes desarrollaban sus vidas en el ámbito familiar se organizaron, salieron a las calles y enfrentaron al poder para reclamar por sus hijas e hijos desaparecidos y por sus nietas y nietos apropiados. Lo hicieron cuando buscar podía significar poner en riesgo la propia vida. Convirtieron el dolor en organización, la ausencia en reclamo y la búsqueda individual en una lucha colectiva que transformó la historia argentina.
En ese camino, Claudia destacó especialmente a Estela de Carlotto, a quien conoció después de recuperar su identidad. La definió como un emblema personal y colectivo, y puso en valor su entereza para sostener las decisiones de la institución a lo largo de contextos políticos y sociales muy diferentes.
Pero la historia de Abuelas no se sostiene solamente en sus referentes más visibles. También vive en cada nieta y nieto restituido que se suma a la búsqueda, en las familias que acompañan, en quienes aportan información y en los colectivos que construyen redes para que la verdad llegue a quienes todavía no la conocen.
Una lucha que continúa en las nuevas generaciones
Para Claudia, uno de los desafíos centrales es garantizar que la búsqueda no se detenga cuando las Abuelas ya no estén. El paso del tiempo vuelve urgente la incorporación de nuevas generaciones, que hoy incluyen a bisnietas y bisnietos comprometidos con la continuidad de esta tarea.
“Sabemos que esta lucha continúa porque las búsquedas continúan”, señaló, al explicar la importancia de fortalecer la Red por el Derecho a la Identidad y construir nuevas herramientas para llegar a quienes todavía pueden estar viviendo sin conocer su origen.
La transmisión de la memoria también es una herramienta de búsqueda. Claudia recordó que, cuando restituyó su identidad en 2015, su hija mayor, que entonces tenía nueve años, contaba con conocimientos sobre el terrorismo de Estado y la lucha de Madres y Abuelas gracias a los contenidos educativos que circulaban en las escuelas y los medios de comunicación.
Esa experiencia le permitió comprender rápidamente la historia de su madre. Para Claudia, demuestra que hablar de lo ocurrido, producir información y acercar estos temas a las infancias y juventudes no es un ejercicio del pasado: es una tarea fundamental para que la verdad siga abriendo caminos.
Por eso, reivindicó el papel de los medios de comunicación y los espacios alternativos en la difusión de la historia y la construcción de memoria. Recordar también es una forma de buscar. Y comunicar es una herramienta para que esa búsqueda llegue más lejos.
Frente a la negación y el desmantelamiento, organizarse para buscar la verdad
Durante la entrevista, Claudia también expresó su preocupación por el contexto político actual y por los obstáculos que enfrentan las políticas de Memoria, Verdad y Justicia. Advirtió sobre las trabas institucionales, la falta de presupuesto y el debilitamiento de los equipos encargados de investigar las apropiaciones.
En particular, señaló las dificultades para sostener las investigaciones ante la falta de recursos humanos en los organismos responsables. Aunque existe un marco legal que obliga a investigar los casos de apropiación, advirtió que esas herramientas no siempre se traducen en respuestas concretas.
“Es una traba voluntaria, planificada, que lo que está impidiendo es que nosotros podamos agilizar las cuestiones y tengamos que depender de las voluntades personales”, afirmó.
Su reflexión pone en evidencia una contradicción preocupante: mientras todavía hay personas que necesitan conocer su identidad y familias que esperan respuestas, las políticas y los recursos necesarios para avanzar en esas búsquedas enfrentan serias dificultades.
Claudia también alertó sobre la naturalización de los discursos negacionistas y la reivindicación de la dictadura. Frente a ese escenario, sostuvo que las organizaciones, las redes y la sociedad tienen un papel decisivo para impedir que el silencio vuelva a imponerse.
“Nosotros no vamos a dejar nunca de buscar, no vamos a dejar nunca de pedir justicia y buscar la verdad”, aseguró.
La resistencia, explicó, también implica crear nuevas formas de articulación, sostener la presencia pública, salir a las calles y encontrar caminos para que las investigaciones continúen. Cuando las instituciones no alcanzan a dar respuestas, las redes solidarias y los colectivos organizados se vuelven fundamentales para acompañar y empujar cada búsqueda.
El derecho a la identidad: una búsqueda que también puede ser la tuya
Hacia el final de la entrevista, Claudia dejó un mensaje para quienes tienen dudas sobre su identidad, conocen a alguien que podría estar atravesando esa situación o cuentan con información que pueda ayudar a reconstruir una historia.
La invitación es a acercarse a los nodos de la Red por el Derecho a la Identidad, espacios que articulan con Abuelas de Plaza de Mayo y acompañan tanto a quienes buscan respuestas personales como a quienes quieren colaborar con testimonios, difusión, charlas y actividades de formación.
En Mendoza, el Nodo por el Derecho a la Identidad funciona en el Espacio para la Memoria. También difunde información y vías de contacto a través de sus redes sociales, bajo el nombre Identidad Nodo Mendoza.
Buscar la identidad es un derecho. No hay edad para hacerse preguntas, para buscar respuestas ni para acercar información que pueda ayudar a otra persona a reconstruir su historia. Cada dato puede abrir una puerta; cada testimonio puede aportar a una investigación; cada espacio de encuentro puede convertirse en una oportunidad para que la verdad salga a la luz.
A casi una década de la creación de Abuelas de Plaza de Mayo, el legado de aquellas mujeres sigue vivo en quienes toman la posta. La lucha no es solamente un homenaje a quienes buscaron durante décadas: es un compromiso con quienes todavía faltan y con las generaciones que tienen la responsabilidad de mantener encendida esa esperanza.
Porque la identidad no se negocia, la memoria no se abandona y la búsqueda no termina mientras haya alguien que todavía no sepa quién es.
Escuchá la nota completa con Claudia Domínguez Castro, nieta recuperada número 117, y sumate a sostener la lucha por el derecho a la identidad, la Memoria, la Verdad y la Justicia.