Aconcagua bajo el lujo, más de mil mulas siguen cargando con el negocio turístico

En el Día Nacional de la Mula, Jenifer Ibarra, integrante de la Fundación Cullunche, denuncia el crecimiento de la explotación de estos animales en el Parque Provincial Aconcagua. Mientras el turismo de lujo incorpora metegoles, colchones, vajilla y hasta lavavajillas en la alta montaña, las mulas recorren kilómetros con cargas de hasta 60 kilos. Este 26 de octubre habrá una caminata para visibilizar la problemática y exigir el fin de la tracción a sangre.

El negocio del turismo de lujo en el Parque Provincial Aconcagua tiene un costo que no aparece en las postales de la montaña: el esfuerzo de cientos de mulas sometidas a largas jornadas de trabajo para transportar cargas cada vez más alejadas de las necesidades básicas del montañismo. En una entrevista con En Colectivo, Jenifer Ibarra, integrante de la Fundación Cullunche, volvió a poner en agenda una denuncia que la organización sostiene desde hace más de dos décadas: el maltrato y la explotación de estos animales en la alta montaña mendocina.

Según detalló Jenifer, actualmente hay más de mil mulas que caminan alrededor de 57 kilómetros entre ida y vuelta, durante jornadas de hasta 12 horas, transportando cargas que pueden alcanzar los 60 kilos. Cuando la Fundación comenzó a denunciar esta situación, la cifra rondaba los 400 animales. Al momento de dejar de participar en el programa de bienestar animal, ya eran alrededor de 700.

Lejos de reducirse, el uso de mulas se incrementó junto con la expansión de una modalidad turística que transforma la montaña en escenario de servicios exclusivos.

Del montañismo al glamping: mulas al servicio del lujo

Metegoles, asadores, decks de madera, somieres, colchones, cortinados, pasto sintético, vajilla de loza y cubiertos de metal forman parte de las cargas que, según relató Ibarra, las mulas deben trasladar hasta los campamentos de altura. La oferta incluye servicios gastronómicos y comodidades propias de establecimientos de lujo.

“Hoy por hoy en Aconcagua está lo que se llama el glamping”, explicó la integrante de la Fundación Cullunche, y describió una realidad que considera insostenible desde el punto de vista del bienestar animal.

La pregunta es inevitable: ¿tiene sentido someter a animales a jornadas extenuantes para transportar elementos prescindibles destinados al confort de quienes pueden pagar un turismo exclusivo?

Para Jénifer, existen alternativas para trasladar esos materiales sin recurrir a la tracción a sangre. El problema, advirtió, es que el modelo turístico sigue sosteniendo a las mulas como parte de su logística.

La situación, además, no se limita al Aconcagua. La referente señaló que este tipo de turismo también se está extendiendo a expediciones vinculadas con el avión de los uruguayos, el cruce del Portillo y las experiencias que recrean el cruce de los Andes.

La montaña no puede convertirse en un hotel de lujo sostenido sobre el esfuerzo animal.

Concesiones por 20 años y una ley que no avanza

Otro de los puntos centrales de la denuncia es la concesión de áreas del parque a empresas turísticas por períodos superiores a 20 años. De acuerdo con Ibarra, los pliegos de licitación no contemplan la posibilidad de reemplazar progresivamente a las mulas. Por el contrario, las incluyen como medios de logística para continuar trasladando cargas.

La autoridad responsable, indicó, es el área de Ambiente de la provincia.

“Estamos lejos de poder sacar las mulas”, advirtió al señalar las dificultades para avanzar con una legislación que elimine la tracción a sangre en Mendoza.

La discusión excede el uso de animales en las calles. Mientras se mantienen las restricciones y los cuestionamientos sobre otras formas de tracción, las grandes empresas turísticas continúan utilizando mulas para sostener servicios de alto costo en la cordillera.

Para la Fundación, el desafío es poner en discusión un modelo que prioriza el negocio por encima del bienestar animal y que, además, plantea interrogantes sobre el impacto ambiental de las instalaciones y actividades en zonas de alta montaña.

Bienestar animal: más controles, pero el sufrimiento continúa

Ibarra recordó que la Fundación Cullunche creó hace más de 20 años el programa de bienestar animal con el objetivo de mejorar las condiciones de las mulas que trabajan en el parque. Actualmente, el Estado aplica una versión actualizada de ese programa.

Sin embargo, la existencia de controles no significa que el problema esté resuelto. Según los datos mencionados durante la entrevista, se registraron más de 400 rechazos, es decir, casos en los que no se permitió el ingreso de animales por encontrarse lastimados u otras condiciones incompatibles con el trabajo.

“Se está trabajando por el bienestar de las bichas allá arriba, pero sí sabemos que ha habido más de 400 rechazos”, señaló la enrtevistada.

Para la organización, estos registros muestran que siguen existiendo animales heridos o cansados, aun cuando se aplican protocolos de control veterinario.

La referente también cuestionó la falta de respuestas sobre el agua que se extrae en la montaña y los posibles efectos de los residuos generados por la actividad turística. En particular, mencionó el uso de detergentes y otros productos de limpieza, así como la presencia de equipamiento destinado a sostener servicios gastronómicos y de alojamiento.

Se trata de una preocupación que requiere información pública, controles efectivos y respuestas de los organismos responsables para conocer el alcance de los impactos ambientales.

26 de octubre: una caminata para visibilizar a las mulas esclavas del Aconcagua

En el marco del Día Nacional de la Mula, la Fundación Cullunche convoca a una actividad pública para denunciar la explotación de estos animales y exigir alternativas a la tracción a sangre.

La propuesta busca sacar el tema de los límites del parque y llevarlo a las calles de Mendoza, para que la comunidad conozca qué ocurre en la alta montaña y pueda sumarse al reclamo.

La convocatoria es para este lunes 26 de octubre, a las 13:30, en la puerta de la Legislatura de Mendoza. La actividad se enmarca en una caminata de visibilización bajo la consigna “Caminata por las mulas esclavas del Aconcagua” y el reclamo:

“¡Decimos basta de tracción a sangre!”

Jenifer Ibarra explicó que la iniciativa forma parte de una campaña para generar conciencia, interpelar a la sociedad mendocina y llegar también al turismo extranjero. Según relató, hay visitantes que se niegan a utilizar mulas y prefieren cargar sus propias pertenencias, aunque también hay quienes desconocen las condiciones en las que trabajan los animales.

La organización anticipó, además, nuevas acciones de visibilización vinculadas con el inicio de la temporada de Aconcagua, previsto para el 1 de noviembre. Para conocer las novedades y próximas convocatorias, invitó a seguir las redes sociales de la Fundación Cullunche, especialmente Instagram.

El bienestar animal no puede quedar detrás del negocio

La denuncia de Cullunche pone sobre la mesa una discusión urgente: qué turismo queremos para nuestros territorios y cuáles son los límites éticos y ambientales de una actividad económica.

No se trata solamente de revisar las condiciones de trabajo de las mulas, sino también de cuestionar un modelo que multiplica las cargas para sostener comodidades prescindibles en la cordillera. La montaña no necesita metegoles, vajilla de lujo ni pasto sintético para conservar su valor. Y los animales no pueden seguir pagando con su cuerpo el costo de ese negocio.

“Es una cuestión de ética y moral y empatía”, sostuvo Ibarra durante la entrevista, y cuestionó que, en pleno siglo XXI, se continúe recurriendo a la tracción a sangre cuando existen otras tecnologías y alternativas de transporte.

La Fundación Cullunche llama a visibilizar una realidad que suele quedar fuera del relato turístico: detrás de la postal del Aconcagua hay animales que caminan durante horas, cargan decenas de kilos y siguen expuestos al cansancio y las lesiones.

Este 26 de octubre, la convocatoria es a poner el tema en las calles y exigir que el bienestar animal sea una prioridad, no una promesa que convive con la explotación.

🎙️ Escuchá la entrevista completa a Jenifer Ibarra, integrante de la Fundación Cullunche, en En Colectivo, para conocer los detalles de la denuncia, el alcance de la problemática y las acciones que impulsan para terminar con la explotación de las mulas en el Aconcagua:

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