Brisa a dos años de preguntas sin respuestas

Una causa con testigos, pericias y numerosas irregularidades mantienen abierta la sospecha sobre la muerte de Brisa Quiroga Garay. Su familia reclama que la Justicia avance sin más dilaciones y esclarezca lo ocurrido.

“No queremos que nos sigan poniendo piedras en el camino. Solo queremos saber la verdad de lo que pasó con Brisa”, reclama Yésica Garay, madre de la adolescente fallecida el 18 de abril de 2024 en un hecho que la versión oficial calificó como un accidente de tránsito, pero que, para su familia, presenta numerosas inconsistencias, omisiones y posibles hechos de violencia institucional.

Durante una entrevista en el estudio, Yésica Garay reconstruyó el recorrido que comenzó el día de la muerte de su hija y que, más de dos años después, continúa marcado por la incertidumbre y la falta de respuestas. Según relató, la familia nunca fue notificada oficialmente por la Policía sobre el fallecimiento de Brisa y se enteró por una publicación periodística. “A mí me avisa una prima de ella porque había salido en el diario. Nunca nos llamó la Policía. Recién cuando insistí por teléfono me dijeron que fuera a la oficina fiscal, pero en ningún momento me dijeron que mi hija había fallecido”, recordó.

La madre también denunció el trato recibido durante las primeras horas de la investigación. Describió largas esperas, dificultades para reconocer el cuerpo y situaciones que considera revictimizantes. Al observar a Brisa en la morgue comenzaron las primeras dudas. “Para el terrible accidente que dijeron que había tenido, no le vi prácticamente lesiones. Apenas un raspón en una rodilla y una herida en la cabeza del lado derecho, cuando el impacto supuestamente había sido del otro lado”, señaló.

Las sospechas crecieron al día siguiente, cuando la familia recorrió el lugar donde ocurrió el hecho, en el barrio Integración de Las Heras. Allí, vecinos relataron una escena muy distinta a la reconstrucción oficial. Según esos testimonios, una camioneta policial habría estado presente desde los primeros momentos, se escucharon disparos, los efectivos habrían buscado algún elemento en la zona y el joven que acompañaba a Brisa permaneció varios minutos pidiendo ayuda sin recibir asistencia inmediata. Además, algunos vecinos aseguraron que se les desalentó intervenir bajo amenaza de iniciarles causas judiciales. “La vecina me dijo que investigara porque la Policía venía detrás de ellos. También escuchó dos disparos y vio que buscaban algo en otra esquina”, relató Garay.

La investigación también presenta otros elementos que la familia considera fundamentales. El casco que utilizaba habitualmente Brisa nunca apareció incorporado al expediente; solo figura el del joven que viajaba con ella. Tampoco fueron citados a declarar todos los efectivos que habrían estado presentes en el lugar y, según denuncian, existen pedidos de prueba que continúan sin concretarse. Entre ellos, la incorporación de las comunicaciones radiales policiales y otras medidas solicitadas por la querella.

“Nos pedían tres testigos para que no archivaran la causa y conseguimos siete. Sin embargo, todavía faltan medidas muy importantes y seguimos esperando”, explicó la madre.

Uno de los avances más relevantes ocurrió cuando, a pedido del abogado de la familia, las pericias fueron realizadas por Gendarmería Nacional y no por la Policía Científica provincial. Esos estudios detectaron daños en la motocicleta compatibles con el impacto de una camioneta, una conclusión que coincide con los relatos aportados por testigos del barrio. Para Yésica, este resultado refuerza la necesidad de profundizar la investigación.

De la entrevista también participó Sergio Juárez, militante de derechos humanos, quien acompaña a la familia desde hace tiempo y vinculó el caso con otras denuncias de violencia institucional en Mendoza. Advirtió que las investigaciones donde aparecen involucradas fuerzas de seguridad suelen extenderse durante años y cuestionó recientes modificaciones normativas que, según explicó, reducen los mecanismos de control sobre la actuación policial. También señaló que uno de los principales obstáculos es el desgaste al que son sometidas las familias. “Juegan al desgaste. El dolor por perder un hijo ya es enorme y, además, las familias tienen que sostener una lucha muchas veces en soledad”, expresó.

A más de dos años del fallecimiento de Brisa, la familia sostiene que no busca privilegios, sino una investigación completa e imparcial. Reclama que se incorporen todas las pruebas pendientes, que declaren quienes aún no fueron citados y que la causa avance sin nuevas dilaciones.

“Nosotras, como madres, solamente queremos saber la verdad de lo que pasó con Brisa y con Luciano. No nos hagan tan difícil el acceso al expediente ni nos sigan poniendo trabas”, concluyó Yésica Garay.

📻 Escuchá la entrevista completa y conocé en profundidad el testimonio de Yésica Garay y el reclamo de justicia por Brisa Quiroga Garay, una causa que continúa abierta y que mantiene vigentes los interrogantes sobre el accionar estatal y la necesidad de garantizar verdad y justicia.

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