Entre decretos y acequias secas: defender el arbolado mendocino frente a la desidia estatal

El cuidado del arbolado público en Mendoza atraviesa un escenario crítico marcado por la falta de preservación, podas indiscriminadas y el constante abandono del riego en las calles barriales y espacios comunes. A partir de la sanción de la Ley Provincial 9.702 y la reciente publicación de su Decreto Reglamentario 1.720, la responsabilidad operativa recae plenamente en las comunas.

Para analizar el alcance de estas medidas y el impacto en nuestros bienes comunes, dialogamos con el ingeniero agrónomo Lorenzo Ferretjans, integrante de la asamblea Guardianes del Arbolado y del Colegio de Ingenieros Agrónomos de la provincia.

Durante la entrevista, el especialista cuestionó la necesidad de sancionar nuevas normativas cuando lo prioritario es cumplir las legislaciones de protección vigentes. Ferretjans advirtió sobre la falta de fiscalización y la discrecionalidad con la que actúan los municipios: “Esto es una decisión, más que nada, de los municipios, de querer tener totalmente a sus cargos, en sus jurisdicciones, el tema del arbolado, y que no haya un organismo superior que los controle”.

Asimismo, subrayó la contradicción entre las exigencias formales de los planes cuatrienales y lo que sucede en los barrios: “El escrito está bonito, el tema después qué pasa en la realidad (…) y lo que no está es quién controla, cómo se verifica y quién controla”.

La falta de planificación técnica en las cuadrillas de poda, la tala sistemática que deja tocones abandonados sin reposición y la ausencia de acequias funcionales aceleran la degradación del bosque urbano en el actual contexto de crisis climática e hídrica. Lejos de garantizarse el reemplazo efectivo de los ejemplares perdidos, proliferan los nichos vacíos y las intervenciones sin criterio biológico.

Como remarcó Ferretjans, la ausencia de un compromiso estatal básico condena a los árboles: “Falta el cuidado del árbol que se replanta (…) por eso yo siempre defiendo al árbol viejo, tratar de cuidarlo de cualquier forma. Y el problema más grave que tenemos es la falta de riego”.

Frente al avance de obras que priorizan el asfalto sobre el patrimonio natural y un sistema burocrático que bloquea o ignora las denuncias vecinales, la organización comunitaria y la participación popular emergen como el único freno posible ante la desidia. Así como ocurrió con la resistencia colectiva en El Challao para evitar la tala masiva, la defensa de la arboleda (esencial para garantizar sombra, humedad y salud ambiental en el territorio) exige el protagonismo activo de la comunidad organizada para fiscalizar a las autoridades y defender la vida en cada rincón de Mendoza.

Escuchá la entrevista completa al Ing. Lorenzo Ferretjans acá:

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