Ocho de diez trabajadores pidió dinero prestado el último mes

Un relevamiento realizado por el Instituto Periferias, junto al CISME y la CTA, permite poner en números una realidad que atraviesa a los hogares mendocinos: endeudamiento para comprar alimentos, pagar servicios y medicamentos, altas tasas de interés y la necesidad de sumar trabajos para llegar a fin de mes. “No es un problema individual, sino sistémico”, señaló Karina Ferraris, directora del Instituto Periferias.

El endeudamiento de las familias trabajadoras dejó de ser una situación excepcional para convertirse en una estrategia cotidiana de supervivencia. Así lo refleja un relevamiento realizado en Mendoza por el Instituto Periferias, junto al CISME y la CTA, que alcanzó 736 casos en los 18 departamentos de la provincia, con el objetivo de construir una radiografía situada del endeudamiento de los hogares.

Uno de los datos centrales es contundente: ocho de cada diez personas consultadas habían pedido dinero prestado durante el último mes.

¿Para qué se pide dinero? La respuesta permite dimensionar la profundidad de la crisis. El 58,8% señaló que se endeudó para comprar alimentos, mientras que también aparecen entre los principales destinos el pago de servicios, impuestos, gastos generales del hogar y medicamentos. Incluso aparece el llamado “rollover”: pedir un nuevo préstamo para poder pagar una deuda anterior. “Estamos hablando de un endeudamiento de subsistencia”, explicó Ferraris, remarcando que no se trata de personas que se endeudan para acceder a bienes suntuarios, sino para cubrir necesidades básicas.

Otro de los aspectos que preocupa es el peso de los intereses. El 82% de las personas relevadas tomó créditos con intereses, mientras que la morosidad alcanza niveles especialmente elevados en las plataformas financieras digitales y en la compra de electrodomésticos. Ferraris señaló que algunas aplicaciones llegan a ofrecer préstamos con tasas que alcanzan cifras exorbitantes, mencionando durante la entrevista un caso de 193% de interés. Para la directora del Instituto Periferias, este escenario permite hablar de usura y cuestionar un sistema financiero que convierte la necesidad de las familias en un negocio.

El relevamiento también muestra el deterioro de las condiciones laborales y de los ingresos. La mitad de las personas consultadas tiene un trabajo registrado y la otra mitad se encuentra en la informalidad, pero en ambos grupos aparece con fuerza el pluriempleo: trabajar dos o tres veces más para intentar sostener un nivel de vida que antes podía cubrirse con un solo empleo. A esto se suma un dato particularmente significativo: siete de cada diez personas relevadas perciben menos de un millón de pesos, aun teniendo trabajo, mientras que apenas el 26% supera ese nivel de ingresos.

Las consecuencias no son solamente económicas. Frente a la pregunta por cómo se vive la deuda, aparecen de manera reiterada palabras como angustia, ansiedad, estrés, desesperación y falta de alternativas. En el caso de las personas jubiladas, la situación se vuelve todavía más crítica: el endeudamiento y la caída de los ingresos obligan, en algunos casos, a decidir entre comprar alimentos o medicamentos. “A nadie la deuda nunca aparece como un alivio, nunca aparece como una solución”, sostuvo Ferraris.

Para Karina Ferraris, la dimensión masiva del fenómeno obliga a abandonar la mirada que responsabiliza individualmente a quienes se endeudan. Si millones de personas atraviesan situaciones similares, el problema no puede explicarse simplemente por una supuesta incapacidad para administrar las finanzas personales.


“Claramente, estamos hablando de un problema sistémico”, sostuvo, y planteó la necesidad de políticas públicas orientadas a desendeudar a las familias, garantizar salarios dignos y evitar que las tasas de interés continúen profundizando la pérdida del poder adquisitivo.

Frente a este escenario, la entrevistada llamó a no naturalizar las condiciones actuales y a construir respuestas colectivas: “No es normal trabajar como trabajamos, no es normal endeudarnos como nos estamos endeudando. No es normal, hay que construir otra normalidad”. El Instituto Periferias, además, impulsa un nuevo relevamiento federal sobre la realidad social en las periferias, que incorporará dimensiones como ingresos, alimentación, seguridad, salud y salud mental.

La entrevista completa con Karina Ferraris permite conocer en profundidad los datos del relevamiento y las reflexiones que surgen a partir de esta radiografía del endeudamiento de las familias trabajadoras mendocinas. Te invitamos a escucharla completa.

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