Ruth Mamancayo es docente migrante y vive en Mendoza hace 36 años. Llegó desde Bolivia junto a su familia, se formó en nuestra provincia, trabaja como docente, construyó aquí su familia y continúa estudiando para seguir formándose.
Hoy, junto a alrededor de 40 trabajadores y trabajadoras de la educación, enfrenta una situación que pone en riesgo su continuidad y sus posibilidades laborales. Docentes migrantes que no cuentan con ciudadanía argentina están siendo impedidos de participar en llamados, concursos y traslados dentro del sistema educativo.
“Me parece increíble haber dedicado todo ese sacrificio y que hoy, que es mi derecho poder querer participar en un ingreso, ya no lo voy a poder.”
La situación alcanza a docentes de distintos niveles y modalidades, además de celadores. Y mientras intentan resolver su situación migratoria, se encuentran con trámites complejos, falta de información y obstáculos que profundizan la incertidumbre.
Ruth lo plantea con claridad: “Migrar es un derecho”.
Porque detrás de cada persona migrante hay una historia, una familia, años de trabajo, formación y construcción de comunidad. El lugar donde una persona nació no debería convertirse en una herramienta para quitarle derechos.
Su testimonio permite dimensionar que no se trata simplemente de una discusión administrativa. Lo que está en juego es la continuidad laboral de personas que ya trabajan dentro del sistema educativo y que han desarrollado allí buena parte de su vida.
Un trámite de ciudadanía atravesado por obstáculos
Ruth también explicó las dificultades que encuentran quienes intentan avanzar con el trámite de ciudadanía argentina. Según relató, los cambios introducidos en materia migratoria modificaron los procedimientos y muchas personas están teniendo problemas para completar el trámite, incluso por dificultades con la plataforma y por requisitos vinculados al respaldo económico.
La situación genera una contradicción particularmente grave para los docentes migrantes: se les exige avanzar hacia la ciudadanía y demostrar determinados requisitos económicos mientras, al mismo tiempo, se les restringe la posibilidad de acceder a nuevas oportunidades laborales dentro del sistema educativo.
“Migrar es un derecho”
Para Ruth, el debate no puede reducirse a la documentación migratoria. Considera que está en discusión un derecho fundamental: el derecho a migrar y a construir una vida en el lugar elegido.
“Es un derecho a migrar para todos, ya sea el que se queda, el que se va, el que transita”, sostuvo durante la entrevista.
También cuestionó las diferencias que, según su lectura, se establecen entre las personas migrantes de acuerdo con su capacidad económica.
Su planteo pone en cuestión una mirada que diferencia entre migrantes según cuánto dinero tienen y reivindica una perspectiva basada en derechos, independientemente del país de nacimiento o de la capacidad económica.
🎙️ Escuchá la entrevista completa a Ruth Mamancayo en En Colectivo, donde cuenta en primera persona lo que están atravesando los docentes migrantes y cómo se están organizando para defender sus derechos.
La Mosquitera La Mosquitera, Comunicación Popular